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¿Quién era Miguel Ángel de Quevedo y por qué tiene una calle?

No, no sólo es el nombre de una avenida al sur de la CDMX, este personaje era conocido como 'el apóstol de los árboles'
¿Quién fue Miguel Ángel de Quevedo y por qué tiene una avenida?. Imagen: Especial

Miguel Ángel de Quevedo y Zubieta, nació el 27 de septiembre de 1862 en Guadalajara. Fue ingeniero civil y trabajó como supervisor de las obras de drenaje y desagüe de la Ciudad de México.

Este hombre, es también conocido como ‘el apóstol del árbol’, por su gran amor hacia la naturaleza y su devoción por cuidarlos. Quevedo nació en una familia ‘pudiente’; se dice que gozó de grandes privilegios y nunca le faltó nada.

Estudió en escuelas del extranjero y se graduó de la Universidad de Burdeos en Francia en 1887. Ya como ingeniero civil, se especializó en la ingeniería hidráulica en la Escuela Politécnica de París.

Calle y metro Miguel Ángel de Quevedo. Imagen: Especial

Miguel Ángel estudió y vivió en el extranjero después de que sus padres murieran víctimas de una epidemia que lo dejó huérfano y bajo custodia de su tío, un canónigo que residía en Bayonne, Francia.

Más allá de aprender un nuevo idioma y adaptarse a un nuevo país, Quevedo fue siempre un excelente estudiante. Según relatan algunos biógrafos, su amor e interés por los árboles, su conservación e importancia nació cuando vio Los Montes Pirineos.

El amor de Quevedo por la naturaleza y los árboles nació cuando vio los Pirineos. Imagen: Especial

Su primer oportunidad de poner a prueba sus conocimientos y amor por los árboles y la vegetación se dio cuando Gastón Planté, un francés cuya abuela era mexicana y miembro de la Academia de Ciencias de Francia, lo recomendó con diversos educadores de la época.

Paul Laroche y Alfredo Durand-Claye, fueros los académicos que le enseñaron a Quevedo sobre la importancia de la conservación de los bosques. Le proporcionaron el conocimiento que necesitaba para después, en México, aplicarlos en beneficio de la ciudad.

Miguel Ángel de Quevedo era conocido como ‘el apóstol del árbol’. Imagen: Especial

Emocionado por implementar estos novedosos métodos en México, volvió en 1887. Cuando estuvo aquí, se encargó de difundir a medios y sociedad la importancia de la protección forestal. Luego, cuando obtuvo su primer trabajo como supervisor de las obras de drenaje y desagüe en el país, se inspiró para impulsar algo más grande.

El Gran Canal fue su primer proyecto. El gran túnel del extremo noroeste del Valle de México fue su otra obra, misma que fue hecha para, según él, sacar miles de metros cúbicos de los lagos que rodeaban la CDMX.

Miguel Ángel de Quevedo donó a la CDMX los Viveros de Coyoacán. Imagen: Especial

Pronto y gracias a su éxito profesional, a principios del siglo XX, Quevedo consiguió trabajo en la Secretaría de Agricultura donde desarrolló programas de parques para la ciudad. Ello incrementó en 800% las áreas verdes del Valle de México.

En 1907, durante el gobierno de Porfirio Díaz, Miguel Ángel de Quevedo donó los terrenos de la hacienda Panzacola, que pertenecían a su familia, para que se convirtieran en lo que ahora conocemos como ‘Viveros de Coyoacán’.

Busto en honor a Miguel Ángel de Quevedo. Imagen: Especial

Esos viveros llegaron a producir 2.4 millones de árboles que se distribuyeron por toda la ciudad como parte de su programa de reforestación y plantación de ‘tejido verde’.

Durante el gobierno de Francisco I. Madero, el ingeniero creó una reserva forestal en Quintana Roo; en el gobierno de Venustiano Carranza, su visión fue más allá y logró que el ‘Desierto de los Leones” se convirtiera en el primer Parque Nacional de México.

Para 1922, Quevedo seguía impulsando proyectos forestales que protegieran los árboles y por ello fundó la Sociedad Forestal Mexicana, que era el primer paso para conseguir impulsar una ley forestal.

Ley Forestal que propuso Miguel Ángel de Quevedo. Imagen: Especial

Así, cuando Plutarco Elías Calles gobernaba, se cumplió el sueño de Quevedo y se promulgó la ley que después se convertiría en la base de todas las que le siguieron en el país.

Aunque fue uno de los ingenieros más reconocidos del país y uno de los visionarios ambientales más grandes de nuestra historia, su nombre no es del todo conocido por estos logros, sino por estar en una de las avenidas más importantes de la CDMX.

Su nombre plasmado en esta avenida de Coyoacán fue en reconocimiento a su labor de protección ambiental-forestal, en agradecimiento a la donación de los Viveros de Coyoacán, que son un pulmón vital de la CDMX y por su importancia histórica en la construcción e innovación de la misma en esa época.

Así que la próxima vez que pases por esa avenida o viajes por distintas partes de la ciudad donde los árboles -todavía- predominan, sabrás que Miguel Ángel de Quevedo tuvo mucho qué ver con esa ‘conservación de árboles’ y que es mucho más que sólo un nombre en una calle.