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El guardián de la memoria y el ‘crimen autorizado’

Este abogado ayuda a mexicanos a pedir asilo político en Estados Unidos debido a la situación de violencia en México
El guardián de la memoria, de Marcela Arteaga. (Imagen: Facebook)

Carlos Spector es el nombre del guardián de las memorias. Este abogado es el encargado de velar por la vida de miles de mexicanos que han sido desplazados a otro sitio a causa de la violencia en el país.

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Spector ha sido el protector de miles de personas, no sólo como abogado, sino como amigo. Este hombre, es el encargado de ayudar a mexicanos a obtener asilo político en Estados Unidos debido a la violencia en México.

Su trabajo como abogado de migración le ha valido ser considerado el guardián de la memoria de los sobrevivientes que han visto fallecer a sus familiares a causa del crimen, de las amenazas, de la impunidad.

Carlos Spector, abogado de migración. (Imagen: motherjones)

Carlos Spector, quien es mexicoamericano, aboga por la vida de varios mexicanos, por sus casos, su pasado, sus familiares, pero no sólo por eso, sino por acabar con lo que él llama ‘crimen autorizado’.

No hay crimen organizado, es ‘crimen autorizado’ porque el crimen organizado no puede existir sin la complicidad del Estado a nivel local, estatal o federal“, menciona Spector en la película.

Marcela Arteaga, directora del filme, asegura que su trabajo busca hablar sobre cómo una comunidad de mexicanos exiliados en Estados Unidos tuvo que huir de México debido a la violencia.

El guardián de la memoria. (Imagen: cinegarage)

Este documental, según relata su directora, es su forma de hablar sobre aquellos mexicanos exiliados que son tachados de ‘traidores’ por los mexicanos y nombrados ‘busca papeles’ por los estadounidenses, lo que los deja en el olvido.

La memoria juega un papel importante en este documental: es vista como un acto de resistencia. Su valor en el filme trata de mantener intacta la historia de cada uno de esos exiliados, de quitarles las etiquetas que se les han puesto y mantener sus memorias.

El filme, centrado en la ola de violencia que arrasó con la vida de varias personas en Chihuahua en el año de 2008, retrata cómo se agravó para 2009 y cómo esta situación dejó más de cinco mil homicidios dolosos sin justicia.

El guardián de la memoria. (Imagen: FICM)

Jorge Lule de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CDMPDH), refirió en conferencia de prensa que, la dificultad de realizar este documental fue plasmar las historias de estas personas y no dejar que se hablara de sus familiares y conocidos como números en lugar de seres humanos.

Por su parte, Eduardo Espinosa del Centro Nacional de Comunicación Social, comentó que la dureza de este filme también radica en haber encontrado que “la violencia no es fortuita, fue ordenada y permitida por los altos mandos”.

Agregó que otra de las cosas que reveló este filme fue que a pesar de que ya pasaron once años desde aquella ola de violencia desatada en Chihuahua durante 2008, esa etapa estuvo marcada por las desapariciones, muertes en las que su mayoría eran civiles o inocentes.

Sobrevivientes de violencia en México, exiliados en Estados Unidos. (Imagen: PFA&L)

Leticia Calderón del Instituto Mora, consideró que este filme no empata con lo dicho por la autoridades y que el discurso que se ha dicho sobre ‘guerras contra el narco’ fueron sólo la excusa que pusieron para justificar la muerte de muchos mexicanos.

“Este documental nos hace ver que no, no estamos frente a una guerrita por la droga, sino frente a una política de despojo por los territorios que tienen gran riqueza. ¿Donde está la riqueza oculta que no estamos viendo y que implica expulsar gente y no permitir que vuelvan?, señaló.

Este cuestionamiento me hizo pensar en el desplazamiento forzado, en aquello que ninguno de nosotros ve cuando se habla de migración. Hay mexicanos que han huido a otro país en busca de asilo con la única finalidad de salvaguardar la vida y para eso, tienen que dejar todo o más bien, son obligados a hacerlo.

Objetos dejados por los mexicanos que ahora tienen asilo en EU. (Imagen: Twitter)

El ejército y los otros elementos policiales que llegaron a Chihuahua en 2008 para ‘combatir al narco’ terminaron también como agentes del crimen autorizado. Algunos de los que cuentan su historia aseguran que los militares sólo llegaban a sus casas para arrebatarles lo que querían, para amenazarlos de muerte y después, cumplirlo.

El rostro de las personas al volver a contar lo que vivieron sólo deja entrever que el desplazamiento forzado, las desapariciones, la violencia y el hostigamiento pueden dejar una herida que nunca sana, que siempre está abierta.

Es como ver un agujero infinito en el corazón de las personas, como un pozo sin fondo que se hace más y más grande con los años. Este documental te permite ver cómo la memoria no es sólo un recurso para no olvidar, sino un discurso de denuncia pero también de dolor constante.

Objetos de las casas abandonadas de mexicanos exiliados. (Imagen: AMNH.ORG)

¿Te imaginas contar siempre la historia que te marcó, que te dolió? ¿Recordar a aquellos que te fueron arrebatados, los hostigamientos y las promesas vacías de políticos que te mienten en la cara mientras por otro lado ‘autorizan el crimen’ que te dejó sin familia, sin seguridad, sin paz?

Así se siente ver este documental, se siente una mezcla de impotencia, de tristeza, un vacío que se aferra a los recuerdos, que se mantiene vivo con la finalidad de encontrar respuesta al ¿por qué, por qué me fueron arrebatados los que amo?

Y más allá de sentirse, este filme cuestiona nuestra propia perspectiva sobre la violencia, cuestiona las estrategias de seguridad y lo que hemos llegado a normalizar.

Es más, creo que este documental, más allá de ser un discurso de denuncia, termina siendo un arma poderosa que derroca aquella idea de que la violencia es un agente externo y no nuestro mismo sistema.