Christopher Robin: Un Reencuentro Inolvidable no se estrenará en China, Winnie Pooh está prohibido

Hace unos meses, el gobierno chino inició una censura masiva contra las imágenes de Winnie Pooh y otros contenidos de la cultura pop. La razón es… bastante sencilla: Xi Jinping ha sido equiparado con el osito y, pues no le gusta que lo hagan caricatura. Este es un problema grave para Disney, pues no podrá estrenar su última película, Christopher Robin: Un Reencuentro Inolvidable por ese mismo veto.

Esta temporada es la de las vacas flacas en el cine: ya terminó el verano, nadie tiene algo listo para la temporada de premios y el regreso a clases asegura una asistencia baja en las salas. Por eso, muchos estudios aprovechan para experimentar con películas que saben que no les irá bien o se arriesgan y avientan todo lo que tienen.

Disney, con todo y que es el monstruo dueño de todos tus sueños y de casi todo lo que consumes (desde deportes hasta cómics y princesas), no es la excepción. Su ‘remake’ de Winnie Pooh se esperaba como algo al mismo tiempo estúpidamente arriesgado e increíblemente valiente: ¿quién no recuerda con cariño al osito, Tigger y todos los demás habitantes del bosque de los 100 acres?

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Con un presupuesto relativamente pequeño (75 millones de dólares) comparado con el de otras mega producciones de la compañía (Los Increíbles 2 tuvo 200 millones para gastar), la apuesta no sería tan arriesgada. Con películas como estas, no se espera que la taquilla estadounidense logre recuperar la inversión, sino la internacional: el mercado asiático, principalmente el chino y el de India son los más grandes mercados del mundo, por lo que fracasos en Estados Unidos aún pueden salvarse allá.

Pero no contaban con la prohibición de Xi.

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Lo más curioso es que Disney está invirtiendo muy y muy rápido en China: en junio del año pasado, Disney World abrió sus puertas en Shangai luego de negociaciones de más de ocho años entre la empresa y el gobierno central, negociaciones que no fueron fácil y que confrontó a dos gigantes obsesionados con el control (político y creativo) de cada proyecto: la colaboración llevó, incluso, a que el gobierno chino tuviera la propiedad del 57% del parque.  

Sin embargo, la entrada de Disney en China no fue total como ha ocurrido en… bueno, en casi todo el mundo. El gigante no pudo lograr que el gobierno chino aceptara un canal de televisión ni de radio, con lo que la forma ‘tradicional’ con la que la compañía ha construido su marca en el mundo tuvo que reformarse. (Vía: New York Times)

Así como nunca pudo burlar o sacar por la tangente la férrea legislación china sobre prensa y medios de comunicación, tampoco pudo librar el veto al personaje central de Christopher Robin. Y con eso, perdió buena parte de su mercado y la oportunidad de recuperar algo de inversión en la película, que, si los números se mantienen, será el primer fracaso de Disney con sus ‘readaptaciones’ de cuentos clásicos.

Por: Redacción PA.