Ya te puedes casar con tu personaje de anime favorito en Japón

Para nadie es secreto que a los japoneses el arte de ligar no se les da tan bien como, por ejemplo, las computadoras. En los últimos lustros las tasas de matrimonio y reproducción han descendido en el país del sol naciente. A los japoneses el romance no se les da, al menos no con personas reales, de ahí que la compañía Gatebox te “permita” casarte con tu personaje favorito en un servicio que incluye un acta matrimonial que no tiene efectos legales pero que en una de esas te ayuda a redimir un poco… ¡Ay, la soledad!

En la cultura otaku, a los personajes femeninos que atraen particularmente a un fan se les llama “waifu”, término que proviene del inglés “wife” (esposa). En consonancia con ese apego emocional a un personaje ficticio, Gatebox te permite “casarte” con tu waifu.

Pero ojo: aunque pareciera que acceder a un matrimonio virtual con un anime es algo para “mentes abiertas”, la verdad es que el proceso es tan tradicional que solo puedes elegir una sola waifu. Al parecer, en Japón la monogamia se respeta incluso en su forma ficticia. Hasta de mentís debes ser requete fiel.

Ahora bien, Gatebox emplea este servicio como una promoción paralela para su Gatebox Virtual Home Robot, un asistente virtual que consta de una caja que proyecta un pequeño holograma de una chica y que, por comandos de voz, te ayuda a controlar la casa, desde las luces hasta la música.

El ahínco de la compañía en su servicio de matrimonios ficticios es tal que si un empleado se casa con un personaje incluso puede tomarse un día libre en el cumpleaños de su “esposa”.

De las tremendas dudas que nos quedan ante estos hechos, sobresale si el servicio semejante para quien puede casarse con un personaje masculino (llamado “husbando”) es igual de popular. Por otro lado, ¿tan difícil es para los japoneses romancear que es preferible optar por un matrimonio ficticio? (Vía: Asia One)

Ciertamente, se ha vuelto tema de escrutinio sociológico el descenso en los matrimonios en Japón. Al parecer, las presiones sociales y el extremo rigor de una cultura donde se ofrece disculpas si un tren sale con segundos de anticipación, hacen que encontrar pareja pueda ser frustrante y estresante.