Ashley, la rapera guineana que denuncia la pedofilia en sus letras

Aïcha Bah, mejor conocida como Ashley, es una rapera guineana de 17 años que decidió a través de sus letras denunciar la pedofilia y la poligamia.
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Aïcha Bah, mejor conocida como Ashley, es una rapera guineana de 17 años que decidió a través de sus letras denunciar la pedofilia y la poligamia; prácticas frecuentes en este país del occidente africano.

Al mismo tiempo que narra cómo fue víctima de acoso sexual a los 12 años por parte de su vecino, quien le tocó los senos sin su consentimiento, esta rapera ha encontrado en la música una forma de denuncia (como ella misma lo cuenta en este video). Por medio de esta, ha expresado su repudio a la poligamia, que a decir de ella, incentiva la irresponsabilidad de los hombres, quienes legalmente pueden cambiar de esposas y olvidarse de los hijos que tuvieron con sus mujeres previas.

Aunque Aïcha Bah nació en el norte de Sierra Leona, su madre, sus ocho hermanos y ella se mudaron a un barrio pobre de Conakry –la capital de Guinea–, hace solo unos cuantos años; aquí su mamá se dedica a vender arroz en el mercado. Para Ashley, en Guinea,

Las mujeres no cuentan con una alfabetización suficiente. Ellas son víctimas de tortura moral, y a veces también de tortura física. Estas son subestimadas, tanto por sus esposos como por la sociedad.

En 2014, cuando el ébola plagó esta nación –y otras más, como Sierra Leona y Liberia–, Ashley dejó de ir a la escuela por temor a contraer el virus; a raíz de este aislamiento, que muchos otros también tuvieron que hacer, empezó a escribir y trabajar en cómo contaría su realidad.

En Guinea, el rap llegó hace alrededor de 15 años y  siempre fue cantado por hombres. Sin embargo, de unos años para acá, algunas mujeres se han aventurado en esta música de letras declamadas, y hoy se han vuelto todo un símbolo de rebeldía, como las Ideal Black Girls, Anny Kassy, NGM y Sister Lessa.

Si bien algunas ya son famosas tanto en su país como en países europeos, lo cierto es que estas son apenas un puñado, pues los hombres siguen dominando los micrófonos de este género.