‘Catcalls of NYC’: proyecto que visibiliza cada lugar donde ocurrió una agresión sexual

Una joven artista decidió pintar las frases de acoso callejero sobre las banquetas de Nueva York. La mecánica es simple: Sophie Sandberg pide a sus seguidoras en Instagram que le envíen sus historias sobre acoso sexual callejero e indiquen el lugar exacto en el que fueron agredidas, más tarde Sandberg acude al sitio y pinta con gis el ‘catcall’ (o frase ofensivas de carácter sexual) en el lugar señalado.

Posteriormente toma una fotografía de la frase y la sube a su cuenta de Instagram. Sophie tiene 21 años y cuenta para el Huffington Post que tenía 15 años cuando fue víctima de acoso sexual callejero, actualmente estudia en la Universidad de Nueva York y expresa que la acción consiste en volver visible un problema público que vulnera la intimidad de una mujer. 

“Los colores llamativos que utilizo atrapan la mirada de las personas. Obliga a ver a quienes quizá no experimentan esto, algo que dejan en segundo plano“, expresó la joven estudiante. (Vía: Huffington Post)

 

Con esta acción la artista neoyorkina evidencia cómo las palabras que son utilizadas para acosar y agredir a una mujer, modifican cómo se sienten y comportan en el espacio público; es difícil caminar con tranquilidad, transportarte con tranquilidad luego de ser agredida verbalmente. Sandberg ejemplifica cómo estas agresiones nos hacen sentir más vulnerables:

Para mí [el acoso sexual callejero] siempre ha sido más que una molestia. Es algo que cambió mi forma de estar en el espacio público. Afectó mi confianza y mi comodidad al caminar en la calle. Me silenció, nunca me he atrevido a responderle a estos hombres“, expresó Sandberg, quien también espera que su trabajo de valor a las personas para denunciar cuando son agredidas con este tipo de frases en el espacio público. (Vía: The Independent)

 

Este ejercicio de denuncia artística es muy semejante a las placas que el gobierno alemán colocó en las banquetas de las casas donde vivieron judíos exterminados en el holocausto; además de ser crueles recordatorios, ambas acciones  demuestran que las calles se modifican con nuestras experiencias: transitar la ciudad icónicamente más bella  del mundo desgraciadamente no impide que puedas ser agredida.

Primero debemos subrayar y marcar todas las agresiones como escenas del crimen para luego borrarlas, no de nuestras banquetas, sino de nuestras conductas y nuestras vidas.