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Desde Cardi B hasta Beyoncé: el legado que nos dejó Aretha Franklin

El día de hoy, 16 de agosto del 2018 a sus 76 años, murió la ‘Reina del Soul’, Aretha Franklin en su casa de Detroit, Michigan. Apenas el año pasado, Franklin se había retirado oficialmente de los escenarios, luego de una carrera de más de 60 años en la que rompió cualquier paradigma.

El lunes, Aretha había sido ingresada de emergencia a un hospital ‘gravemente enferma’ de cáncer pancreático; hoy, su publicista confirmó a medios internacionales la muerte de la mejor voz de la historia, según la revista Rolling Stone, de la primer mujer (y mujer afroamericana, además) en ser aceptada en el salón de la fama del Rock and Roll y de una incansable presencia e inspiración, lo mismo para activistas, políticos, músicos y diseñadores.

Aretha nació en Memphis, Tennesse, en 1942. Hija de un pastor bautista y una cantante, como millones de familias, los Franklin migraron hacia el norte esperando escapar del odio y la muerte en el sur estadounidense.

Su madre murió cuando tenía diez años, su padre se convirtió en uno de los ministros más importantes de la ciudad. Durante los 50, Aretha conoció a Martin Luther King, Malcolm X, a las cantantes de gospel Mahalia Jackson y Clara Ward, su padrino musical fue Sam Cooke. Desde su infancia, lo político y la música fueron inseparables. (Vía: New Yorker)

El legado de Aretha Franklin no son sólo sus decenas de discos, sus millones de álbumes vendidos. El legado de Aretha fue el acto constante de apropiarse de un espacio que despreciaba a las que eran como ella. El legado de Aretha fue tener que demostrar una y otra y otra vez que merecía estar ahí arriba, que sabía tomar un micrófono y un piano y que no había nadie en el mundo que lo hiciera mejor que ella en ese momento.

El legado de Aretha es, justamente, enseñarle a miles de niñas y mujeres afroamericanas que ella, Aretha, que ellas, podían ser las mejores cantantes del mundo en ese espacio, que pueden y son lo mejor que les ha pasado a ellas mismas y a todos los que las vean. Que pueden hacer llorar a un presidente.

Por cuarenta años, Aretha mantuvo el récord del mayor número de canciones en el Top 100 de Billboard, vendió 70 millones de discos y fue (porque tuvo que ser) la primera mujer en ingresar al salón de la fama. Su escuela no está solo en la voz de Amy Winehouse o Janelle Monáe, sino también en el ser completo de Beyoncé, en la actitud y las letras de Nicki Minaj, en el flare y la personalidad de Cardi B.

A diferencia de la nobleza ‘real’, los títulos nobiliarios en la música se ganan por luchas, enfrentamientos, necedad y virtudes. Aretha, como Dinah Washington, Nina Simone, Mahalia Jackson y Gladys Knight, como Betty Davis y Sharon Jones, como Beyoncé, Nicki Minaj y Janelle Monáe, tuvieron que ser mejor que ella misma, tuvo y tuvieron y han tenido que demostrarle a una industria hecha para explotarlas (pero no para reconocerlas).

Los aplausos, que los discos vendidos, que los estadios llenos son suyos, les corresponden solo a ellas y a todas las que caminan a su lado y de quienes aprenden y con quienes se apoyan para que nadie las tumbe, porque el escenario, la historia, es suya.

Aretha murió hoy, pero Aretha nunca morirá, vive en nuestra música, vive en nosotres y eso la hace nuestra y eterna.

Raúl cruz V. ⎢ @rcteseida