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1968, El Año que transformó al mundo, un libro necesario para entender hoy

RESEÑA: 1968, El año que transformó al mundo

En 1968: El año que transformó al mundo, Ángeles Magdaleno hace una selección y curaduría de textos, momentos y fotografías que marcaron un antes y un después para la humanidad completa. 

Quizá hoy sea poco más que un lugar común. A 50 años de ocurrido, el año de 1968 es un punto axial en la historia de la humanidad: en ese año lo mismo ocurrieron las revueltas estudiantiles en París, Argentina y México, que el segundo aire del movimiento por los derechos civiles en los Estados Unidos tras el asesinato de Martin Luther King; lo mismo fue con el desencanto soviético tras la invasión a Checoslovaquia, que el duelo por el asesinato de Ernesto, “El Che”, Guevara.

Música, cultura, arte, cine, filosofía, literatura, todo lo que pasó en 1968 bien podría llenar no un libro, sino una biblioteca entera, como lo ha hecho.

Es por eso que el trabajo de Ángeles Magdaleno, curadora y coordinadora de los investigadores y ensayistas que le dieron sentido y orden a 1968: El año que transformó al mundo, fue vital para hacer de un año tan amplio un texto digerible que, al mismo tiempo, diera a entender la complejidad de todo lo que ocurrió.

De la China herencia de Mao Zedung hasta la Australia racista de Powell, pasando por The Who y el golpe de Estado en Perú, algo que logra 1968 es servir como una plataforma no tanto para entender a cabalidad un año que pasó hace medio siglo, sino para comprender el presente.

Basta decirle a cualquier historiador si la historia es el análisis del pasado para verlo sacar fuego por la boca. Porque no: la historia no es entender el pasado, sino repensar el presente.

¿Cómo es que ha pasado medio siglo y seguimos sin avanzar mucho?, ¿cómo es que China es un país al mismo tiempo comunista y capitalista?, ¿cómo es que, de nuevo, en Estados Unidos siguen restringiendo el voto a sus ciudadanos afrodescendientes?

Esas preguntas se le hacen al pasado para tratar de desentrañar cómo llegamos aquí, como seguimos así. Ese es un trabajo para lo que 1968 es urgente: ¿por qué, por ejemplo, dejamos de creer verdades fundamentales, como que los Nazis son los malos y que las vacunas son necesarias?