Con las fiestas decembrinas llegan algunas penas inevitables: gastarse el aguinaldo en tarugadas, convivir con gente detestable, acudir a reuniones soporíferas. Pero también llegan en estas fechas algunas de las más grandes alegrías del año, como ver Duro de matar, entrarle al pavo y a los romeritos y, por supuesto y sobre todas las cosas, leer lo que no leíste en todo el año (o al menos intentarlo) y arrumbar en el buró lo que leerás para otros seis meses.

Por ello, Plumas Atómicas reúne en esta lista los que para nuestros gusto son los mejores libros mexicanos publicados este año. Ojalá más de un título entre de polizón a su lista de compras y lecturas navideñas.

Diana del Ángel, Procesos de la noche (Almadía)

Entre el mar de crónicas (algunas contundentes, algunas oportunistas) que han aparecido a partir de Ayotzinapa, Procesos de la noche sobresale por un rigor que no se deslinda de la emoción a la hora de narrar los pormenores del viacrucis jurídico que tuvo que pasar la familia de Julio César Mondragón tras su fallecimiento.

José Emilio Pacheco, Inventario (ERA)

Para nadie es un secreto que Pacheco fue uno de los mayores autores mexicanos del siglo pasado. Sin embargo, muchos (sobre todo entre los más jóvenes) ignoraban la formidable tarea que por años llevó a cabo en su columna “Inventario” en las páginas de Proceso. Esta antología de tres volúmenes es, acaso, el rescate editorial más llamativo del año.

Gilma Luque, Obra negra (Almadía)

Entre el deslinde familiar y la catarsis autobiográfica, Obra negra es una novela que conmueve sin caer en la cursilería. entre tantas novelas que acuden a la memoria familiar como fuente inagotable de conflictos, el más reciente libro de Luque sobresale por una sensibilidad despiadada y una saludable desconfianza hacia los propios recuerdos.

Emiliano Monge, La superficie más honda (Random House)

Dueño de una de las prosas más exuberantes y retadoras de su generación, Monge lleva varias novelas escribiendo gozosos retos lectores que nunca dejan insatisfechos al lector. Sin embargo, es probable que muchas de las mejores páginas de Monge se encuentren en esta colección de cuentos donde la cotidianidad alcanza la categoría de enigma cietífico.

José Eugenio Sánchez, La felicidad es una pistola caliente (Almadía)

Humorista, juguetona, sexosa, popera: la poesía de José Eugenio Sánchez lleva un buen rato acumulando los adjetivos más intrépidos de la literatura mexicana. Es digno de celebración que al fin se edite en México esta joya de culto que primero vio la luz en España hace ya unos años.

Luis Felipe Fabre, Escribir con caca (Sexto Piso)

Aunque siempre celebrado, la crítica siempre se había acercado a Salvador Novo con un recato inmerecido. Este ensayo, muy por el contrario, le hace inesperada justicia a Novo a la hora de describir ese lazo indisoluble entre su sexualidad y su obra, con toda la teoría queer, la aguda risotada y la lentejuela que el cronista hubiera deseado.

Antonio Ortuño, La vaga ambición (Páginas de Espuma)

En un panorama lleno de temerosos y bienintencionados, Ortuño siempre ha brillado por ser tan ácido como provocador. Desde esa pre-distopía que fue su primera novela, El buscador de cabezas, su obra siempre se ha parecido más a la discografía de un grupo de punk que a la bibliografía común y anodina de un autor promedio mexicano. En ese sentido, La vaga ambición sería un disco de madurez donde se ha ganado precisión pero no se ha perdido el candor inicial.

Fernanda Melchor, Temporada de huracanes (Random House)

Muchos han celebrado la prosa barroca de Melchor; otros han celebrado el método quirúrgico que tiene para acercarse a la realidad mexicana sin caer en el costumbrismo ramplón; algunos más rastrean las claves de esta novela en sus libros anteriores, donde la crónica pasaba por ficción y la ficción parecía una fotografía cruel y precisa de la realidad que vive Veracruz. Muy probablemente discutiremos por años los pormenores de esta novela que ha descubierto a Melchor como una de las voces más importantes de su generación. Sin lugar a dudas, Temporada de huracanes es el libro mexicano más importante y sobresaliente del 2017.