En un sorpresivo mensaje a medios, el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, hizo pública la renuncia de Aurelio Nuño a la Secretaría Educación Pública (SEP). Sin dar mucha información de que hará después, en su lugar se queda Otto Granados Roldán.

Enrique Peña Nieto se refirió a Granados Roldán como “maestro”, aunque quien será el futuro encargado de la Secretaría de Educación Pública no ha acabado la maestría.

No sabemos nada de Otto Granados Roldán, más que ha sido un chapulín profesional. Su perfil de Wikipedia (sí, de Wikipedia porque no hay otra forma de conseguir esa información) dice que es “académico” e investigador y que sí estudió la maestría, aunque no pudimos confirmarlo, y no sabemos cómo puede alguien ser “académico” sin tener cuatro doctorados, pero bueno…

Se desempeñaba en la SEP como Subsecretario de Planeación, Evaluación y Coordinación, pero también había sido miembro del Servicio Exterior Mexicano, embajador de México en Chile, secretario particular de Jesús Reyes Heroles cuando tenía el puesto que ahora desempeñará y, estamos casi seguros, vendía mole los domingos bajo venia presidencial.

La renuncia de Nuño confirma una cosa: estaba por moverse, tal como te lo habíamos informado apenas hace unas horas; sin embargo, no podemos saber si está buscando un cargo de elección popular o se irá de coordinador a alguna campaña presidencial (*cof* la de Meade *cof*), antes de ser seleccionado como posible secretario de algo… otra vez.

Estaremos viendo en las siguientes semanas movimientos en el gabinete, no por aptitud, ineptitud, fracaso o mejoría… sino, simplemente, porque las elecciones ya las tenemos encima.

¡Ah, por cierto! Un dato curioso de Otto Granados Roldán: no tiene declaración patrimonial, #3de3, ni tiene perfil en la Secretaría de la Función Pública; o sea: es un funcionario tan opaco como es aburrido. Es decir: será secretario de Estado, pero no sabemos qué propiedades tiene, cómo las pagó o quién se las “regaló”, sólo sabremos cuánto va a ganar, pero no cuánto ha ganado.