No hace falta mencionar la serie de prejuicios que aparecen al escuchar la palabra “Tepito”, pero existen ejemplos que fácilmente modifican la imagen negativa de uno de los barrios más icónicos y conflictivos de la Ciudad de México.

Para muestra están la preparatoria José Guadalupe Posada, ubicada en la calle Jesús Carranza de la colonia Morelos, y la Escuela de Paz Tepito, de carácter itinerante.

La José Guadalupe Posada abrió sus puertas en 2012. Aunque el proyecto inicial fue elaborado en la anterior gestión del ex jefe de gobierno Marcelo Ebrard, las clases iniciaron en 2013 después de un proceso de admisión.

Entre esos primeros estudiantes se encontraba Edgar Hernández, quien salió de Culiacán a los siete años tras huir del incremento en la violencia en el estado. Llegó a la Ciudad de México con su madre y sus dos hermanos menores. Después de haber trabajado desde pequeño, cuidar a sus hermanos y terminar la secundaria con 9.2 de promedio, logró ser aceptado en la preparatoria José Guadalupe Posada. (Vía: Animal Político)

Después de egresar en 2015, Édgar fue aceptado en la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional Autónoma de México: “es algo que siempre me ha impulsado: salir, sobresalir, no quedarme estancado y repetir la misma historia“. El universitario es uno de los 6 que siguieron sus estudios tras salir de la ‘prepa Tepito’ y esos seis son parte de los 61 que concluyeron de los 150 jóvenes que formaron la primera generación.

Cultura GIF - Find & Share on GIPHY

La ‘prepa Tepito’, como la llaman en el barrio, se encuentra en lo que hace una década fue el predio conocido como ‘La fortaleza’, una unidad habitacional que era el territorio del delito: piratería, narcotráfico, venta de armas y secuestro; pero ahora sobre ese suelo se imparten clases, talleres. Incluso cuenta con una guardería para las madres adolescentes que asisten a clases:

“Una alumna de la generación pasada traía aquí a su bebé. Se embarazó estando aquí, nació, ella salía de clase, pasaba por su chiquito y se iba, relata la directora Lourdes Rodríguez para Animal Político. 

 

Escuela de Paz Tepito

Otro ejemplo en el “barrio bravo” de Tepito digno de mencionar es el realizado por el colectivo Escuela de Paz Tepito, que bajo los preceptos de la cultura de la paz y la no violencia, realiza talleres comunitarios dirigidos a niñas y niños.

Por medio de proyecciones, murales, talleres de pintura o deportes buscan “empoderar a la comunidad y fomentar la cohesión social”. (Vía: Facebook)

"Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad". K. M.

Posted by Escuela de Paz on Thursday, August 31, 2017

El trabajo realizado principalmente con niños no necesita de un salón de clases; a veces basta con plumones, colores o acuarelas. Pero una de las primera lecciones que se comparten en el grupo es que “si quieren tener su propio espacio deben construirlo juntos, así son todos participan en instalar la escuela”. (Vía: Vía Capital México)

¿Pueden proyectos educativos y comunitarios como estos revertir la mala fama del barrio y sus altos índices de delincuencia? Las respuestas sólo podrán contestarse a largo plazo, cuando estos chicos dejen de serlo. Sin embargo, la moneda está en el aire, girando.