En días pasados las redes se incendiaron, una vez más, contra un personaje emblemático la cultura mexicana: la escritora Elena Poniatowska.

En el homenaje a la fotógrafa Graciela Iturbide, Elena al hacer una retrospectiva dijo que la primera fotógrafa en retratar a las juchitecas había sido tina Modotti y que en ese entonces la complexión de la mujeres era delgada en comparación a las que actualmente he visto pues, “por la cerveza están bien panzonas inmensas” o “y mensas”.

Resultó que tras viralizarse un video, distintos medios de noticias interpretaron que la escritora había dicho “panzonas y mensas”. Pero no fue así, tras la reacción de usuarios que colocaron el apellido Poniatowska como tredding, la “hija predilecta”, como es considerada en Juchitán, publicó una aclaración en su cuenta de Facebook.

El domingo 5 de noviembre, en la espléndida exposición en Etla, Oaxaca, tuve el privilegio de entrevistar a Graciela…

Posted by Elena Poniatowska Amor on Wednesday, November 8, 2017

En el mensaje explica el mal entendido y justifica que el comentario lo realizó sin ánimos de ofender, “hablé festivamente y hasta me dirigí a dos jovencitas en primera fila muy delgadas y dije ‘delgaditas’ como ustedes”.  Incluso reconoció que ella misma suele decir que tienen una panza de hipopótamo, “y no lo digo como insulto sino constatación humorística” dijo Elena.

Concluyó su mensaje mencionando que siempre ha apoyado las causas de Francisco Toledo y citando textos propios en los que enaltece a figuras emblemáticas del estado de Oaxaca. También mencionó que desde su parecer, lamentara que el mal entendido resultó ser “más importante que toda la situación política de nuestro país después de los dos sismos”. 

Haya dicho mensas o inmensas, al decirles panzonas a las juchitecas cayó en esa deshonrosa práctica que es el body shaming, cuando una persona busca por medio de burlas (por más “simpáticas” que sean) que otra se avergüence de su aspecto físico, producto ya sea de malos hábitos alimenticios, enfermedad o la ruleta de los genes.

En este caso la burla provino de presuntamente de malos hábitos alimenticios: el tomar mucha cerveza. Lo cual es particularmente desagradable pues aunque en los últimos 70 años los índices de diabetes y obesidad han aumentado en México, les juro que burlarnos de nuestras panzas no es una forma de remediarlo. 

Si bien para Elena fue un “chascarrillo”, ¿a poco no es molesto que una tía abuela que no te ha visto durante años, la siguiente ves que te encuentra el primer comentario que realice señale tu aspecto físico?