La filtración de los Paradise Papers involucraron al magnate mexicano Carlos Slim, quien fue señalado de tener una empresa offshore en sociedad con una empresa canadiense y otra estadounidense que le permitió volverse un actor económico preponderante en el mercado de telecomunicaciones de Sudamérica.

En una entrevista realizada después de una reunión con el presidente Peña Nieto en la Residencia Oficial de los Pinos, Slim señaló que las acusaciones en su contra son absurdas, ya que la empresa offshore Telecom Americas Bermuda, constituida en el año 2000 era completamente legal ya que se trató solamente de un holding.

Slim EPN

Para aclarar: un holding (empresa tenedora) es una organización o agrupación de empresas en donde una de ellas adquiere todas o la mayor parte de las acciones de otra empresa con la finalidad de tomar control de la compañía. Los holdings normalmente establecen sus domicilios en paraísos fiscales, con el fin de pagar tributos como aglomerado y no por cada empresa independiente.

En ese sentido, Slim aseguró que la sociedad offshore Telecom Americas Bermuda no le pertenecía a él, sino a  América Móvil, empresa que poseía el 44.3% de las acciones, junto con Bell Canadá y SBC. En ese sentido, el holding fue el aporte de las acciones que tenían en Brasil y Colombia, todo esto, según el magnate mexicano, fue reportado a la bolsa de valores de México y Nueva York.

Paradise Papers Slim

Además, dijo, que la sociedad se mexicanizó en el año 2007 y que no hubo efectos fiscales porque justamente la empresa offshore operaba como holding que lo único que buscaba era tener participación en el mercado de telecomunicaciones en América Latina.

Respecto a su fortuna personal, Carlos Slim aseguró que no tiene una sola cuenta en las Islas Bermudas o en monedas extranjeras, al respecto dijo: “Yo, en lo personal, no tengo cuentas en moneda extranjera en ningún país. No tengo cuenta. Tengo cuenta de cheques aquí, pero obviamente tengo acciones de empresas, América Móvil tiene acciones de tal y tal empresa.” (Vía: La Jornada)