Cuando sales del metro los ves, pero tu camino continua; a veces te molesta su olor, e incluso, sin razón alguna, sientes temor si se te acercan y lanzas un mirada despectiva. Conforme pasa el tiempo olvidas que como personas también necesitan y tienen derechos aun cuando la calle es el lugar en donde viven. En ese ir y venir, ¿te has preguntado bajo qué condiciones mueren las personas en situación de calle?

De octubre del 2016 a octubre de este año murieron 85 personas en las calles de la Ciudad de México, de esas 85 personas 29 casos, es decir, el 30%, murieron a causa de actos violentos y homicidios dolosos. (Vía: Proceso)

Además del 63% de las 85 personas se desconoce el paradero de los cuerpos, peor aún, de muchas nunca se supo su nombre, edad o si tenían familiares.

Pero morir en la calle no sólo es causado por la violencia, o mejor dicho, no sólo por el tipo de violencia criminal, otra de las causas de muerte es que a las personas en condición de calle les son negados los servicios médicos para tratar enfermedades como hipocalemia (bajos niveles de potasio), e hipotermia, pero también para tratar enfermedades relacionadas con el consumo de sustancias como el activo.

Como detalla el último informe de la organización, titulado Vivir y morir desconidx, “El trato que recibe la población callejera se aleja de los estándares internacionales de derechos humanos, muchos de los chicos acusan ser víctimas de discriminación y por ese motivo no les gusta pedir atención médica. Este maltrato médico implica en muchas ocasiones la muerte“.

Lo anterior lo sabemos gracias al colectivo El Caracol, quienes cada año y desde el 2013 realizan un censo para hacer lo que autoridades no hacen, el registro y protocolo de búsqueda de personas en condición de calle que al morir no contaban con documentos de identidad.

El colectivo señala que, de acuerdo con los parámetros de la Organización Mundial de la Salud, las causas mencionadas anteriormente pueden prevenirse y evitarse. El director de la asociación, Enrique Hernández, explica que la discriminación que vive esta población aumenta los riesgos para recibir una atención médica oportuna, o incluso un trato digno después de la muerte. 

Enrique Hernández expresó que hay casos en los que una ambulancia puede tardar el doble en llegar al lugar en caso de una emergencia, o si las personas ha fallecido y su cuerpo no es reclamado, se les niega la posibilidad conocer las causas exactas de su muerte, es decir no tienen derecho a una autopsia. (Vía: Animal Político)

Mencionó que según su registros, en los último años la esperanza de vida de la población callejera se ha visto reducida a 25 y 30 años. “Este panorama nos lleva a reconocer la importancia de identificar el tema de la muerte como una prioridad de la política pública dentro de la ciudad”,

Este año El Caracol continua su labor con la campaña “Chiras Pelas, Calacas Flacas” cuyo objetivo es reflexionar sobre el derecho a la existencia legal relaciona con la muerte de personas que se encuentran en situación de calle.

Con la frase “morir en la calle no es cosa voluntaria“, la campaña también trata de interpelar a quienes les parece normal ver que una persona afuera del metro o debajo debajo un puente tiene que soportar el frío hasta perder la vida.