En los últimos años, el gobierno ha implementado una serie de recortes presupuestales con la finalidad de estabilizar las finanzas públicas, los cuales han afectado áreas como educación, ciencia y tecnología, salud, cultura y desarrollo social.

Recordemos que los ajustes más fuertes vinieron el año pasado, después de que las principales calificadoras internacionales, como Standard & Poor’s y Fitch, bajaran su calificación crediticia a México debido a que la deuda del gobierno estaba llegando a  niveles riesgosos, que superaban el 50% de deuda respecto al PIB.

Este endeudamiento se dio principalmente por el aumento en el gasto corriente del gobierno, el cual significó endeudamiento paulatino del gobierno hasta alcanzar niveles riesgosos. Dicho de manera más simple: el gobierno empezó a utilizar de más la tarjeta de crédito y en consecuencia las consultoras internacionales prendieron los focos rojos.

Varias dependencias del gobierno federal han erogado más recursos de los presupuestados; según el informe Cuenta Pública 2016, dependencias como la Presidencia de la República, la Secretaría de Hacienda, de Turismo, de la Función Pública y de Relaciones Exteriores han ejercido recursos de más. Por ejemplo, la SHCP tuvo un presupuesto en 2016 de 28 mil 500 millones de pesos y al final del año ejerció 70% más, es decir, 48 mil 360 millones de pesos.

Sin embargo, es la Presidencia de la República la que más ha sobrepasado los gastos asignados, según la organización México Evalúa, desde el año 2005 la dependencia ejerce más gasto del presupuestado. Lo que vemos es que a pesar de que la presidencia ha sufrido formalmente recortes presupuestales, el gasto real se ha mantenido más o menos estable en los último años.

En ese sentido, tenemos que en 2012 el presupuesto formal fue de poco más de 2 mil 300 millones de pesos, pero el gasto real fue de casi 3 mil 800 millones de pesos. Para 2016, año en que los recortes fueron más fuertes, la Presidencia de la República recibió un presupuesto de mil 922 millones 652 mil 864 pesos y el ejercicio a final de año fue de 3 mil 550 millones 458 mil 652 pesos, es decir, gastaron casi el doble de lo asignado originalmente.

Este sobreejercicio de los recursos está concentrado en el incremento del gasto en publicidad gubernamental y en servicios de traslado y viáticos. En el primer rubro, la presidencia ha gastado en exceso, por ejemplo, en 2015 se presupuestaron 2 mil 688 millones y al final del año terminaron gastando 8 mil 723 millones de pesos, es decir casi el triple; en 2016 el presupuesto de publicidad bajó a 2 mil 83 millones, pero el gobierno terminó gastando incluso más que el año pasado: 9 mil 585 millones de pesos.

De nada sirven los recortes presupuestales si al final el gasto corriente va a seguir impactando a las finanzas públicas con endeudamiento, lo cual pone en riesgo la economía nacional. (Vía: México Evalúa)