Todos sabemos que la naturaleza es impredecible, pero a veces sus cambios repentinos desconciertan en forma insospechada: los dos sismos de septiembre le cambiaron el rostro a ciudades enteras, a familias que lo perdieron todo y revelaron que la corrupción es la verdadera catástrofe subterránea del país.

Pero hay secuelas aún más inesperadas que el derrumbe de un edificio que la corrupción construyó mal: desde hace unos días se reportó en Chiapas la desaparición de una cascada entera. La cascada de Agua Azul se secó desde hace más de tres días por el presunto desvío de un río.

Aunque el nivel del agua de Agua Azul se redujo preocupantemente desde el sismo del 7 de septiembre, hace tres días se descubrió que se había secado por completo, presuntamente a causa de los sismos. Éste cambio de la naturaleza es ante todo una tragedia económica: Agua Azul es un importante sitio turístico de Chiapas que recibe a 200,000 turistas al año.

Según los lugareños que detectaron desde un principio la reducción del agua, los múltiples derrumbes, caídas de árboles y obstrucciones que dejó el sismo provocaron que se formara un nuevo afluente que desvió el agua de las famosas cascadas.

Alberto López Urbina, presidente de la sociedad cooperativa de las cascadas de Agua Azul, declaró no haber visto nunca un fenómeno semejante en los 41 años de operación en el municipio de Tumbalá. Él y el resto de las personas que viven y trabajan en Agua Azul jamás habían visto un fenómeno semejante ni habían imaginado que las cascada pudiera secarse prácticamente de un día para el otro. (Vía: Regeneración)

Aunque la respuesta del gobierno ha sido cordial, no suena convincente. Además, aún no hay pruebas contundentes de por qué podría haber desaparecido la cascada, pues también se le atribuye responsabilidad a la deforestación. Tanto la comisión de Agua (Conagua) como la de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), aseguran que presentarán en un plazo no mayor a 20 días o un proyecto integral para solucionar la pérdida de la cascada.

Adrián Méndez, delegado de la Conanp en Chiapas, aseguró que es posible recuperar el sitio la cascada pero añadió requisitos tan sensatos como difíciles: para recuperar el sitio se requiere “mucha voluntad, recursos y una estrategia de mediano y largo plazo”. (Vía: La Jornada)

Aunque según Protección Civil estatal el turismo en la zona no corre peligro, los lugareños afectados tienen una preocupación legítima acerca de la viabilidad turística de una cascada donde ya no hay cascada.

El río Agua Azul abarca tres municipios de Chiapas en un aria protegida de más de 2500 hectáreas.