Cientos de litros de agua embotellada, kilos y kilos de alimentos enlatados y cientos de prendas de ropa están arrumbados en oficinas de la delegación Venustiano Carranza en el Velódromo Olímpico Agustín Melgar, de acuerdo a una investigación del periódico Reforma.

Las oficinas, que no fueron autorizadas como centros de acopio ni tampoco cuentan con las características necesarias para evitar que toda esa ayuda se eche a perder, están llenas desde el pasado 2 de octubre, cuando personal de la delegación reunió lo donado en el velódromo. Según personal que tiene acceso al edificio:

“Aquí lo que está pasando es que la gente no está entregando las cosas, si lo traes para acá se le va a dar mal uso a los víveres que están recolectando” (Vía: Reforma)

En Venustiano Carranza el gobierno de la Ciudad de México autorizó solo tres centros de acopio: en los deportivos Moctezuma, Venustiano Carranza y Pino Suárez. Esos tres puntos cumplieron con las regulaciones de la Ley General de Protección Civil del, entonces, Distrito Federal. Estas oficinas que funcionan de bodega, sin supervisión, sin cuidado y sin alguien responsable, ¿cómo operan?

Aún hoy, a tres semanas del sismo, hay cientos de personas damnificadas que siguen viviendo en albergues. Esos mismos albergues que tenían manos de sobra hace dos semanas todavía, hoy, con trabajos se mantienen abiertos y, justo en ellos, la ayuda en especie urge.

No han sido pocos los reportes de víveres donados que han sido vendidos en otros puntos: paquetes de pañales, latas de atún, ropa, todo lo que “preventivamente” había sido marcado como “donado” o tenía frases de apoyo para los damnificados ha aparecido en otros puntos, vendido en mercados de ruedas y con comerciantes ambulantes.

Hasta el momento, ni el equipo de medios de la delegación ni el delegado, el perredista Israel Moreno Rivera, han negado o confirmado la información de Reforma.