Más de un mes después de la desaparición de Pilar Garrido, y de cinco semanas de su búsqueda fallida, la Vocería de Seguridad de Tamaulipas ha confirmado a través de un comunicado que los restos óseos encontrados el 26 de julio en la cercanía donde fue desaparecida el 2 de julio corresponden a ella.

Pilar Garrido, de nacionalidad española que llevaba tres años viviendo en Ciudad Victoria, Tamaulipas, había ido con su esposo e hijo a la playa de La Pesca, en el mismo estado. Sobre la autopista Soto La Marina-Ciudad Victoria, fueron alcanzados por un auto que los obligó a detenerse, del que salieron dos sujetos armados, se llevaron a Pilar y se retiraron.

Jorge, el esposo de Pilar, hizo la denuncia al día siguiente y las autoridades comenzaron las investigaciones. Jorge y la familia de Pilar esperaron la llamada de los secuestradores, pero nunca llegó, por lo que la investigación de su rapto parecía estancado, lo que llevó a la familia a acudir a los medios. (Vía: El País)

El 26 de julio, jirones de ropa, una osamenta y tejidos orgánicos fueron encontrados a unos metros en la misma autopista donde Pilar fue desaparecida. Después de comparar el ADN de los restos con el de su hijo, la Vocería de Seguridad del estado ha confirmado que se trata de los restos humanos de Pilar Garrido.

La autoridades consulares españolas ya fueron informadas y se espera que los familiares de Pilar, que viven en Valencia, lleguen al país en el transcurso de la semana. (Vía: Proceso)

Algunos medios españoles, mientras se desarrollaba la búsqueda y la investigación reportaron que se había encontrado sangre en el automóvil familiar de los Garrido, pero la Procuraduría General de Justicia del estado de Tamaulipas negó esas acusaciones. (Vía: El País)

Hasta el momento, la muerte de Pilar sigue siendo una incógnita: no se sabe cuándo y cómo murió, el móvil ni las razones ni la intención de su rapto. Si su muerte sigue el camino que el de los miles de asesinatos ocurridos en el estado, quedará sin resolverse, y, si se revela y se lleva a la justicia, la población tamaulipeca quizá quede preguntándose si sus vidas, por locales, valen menos.