El presidente Michel Temer es acusado de apoyar el financiamiento de un diputado corrupto y Brasil está patas arriba. Si algo hemos aprendido en los últimos años de los brasileños es que en política y en futbol ellos tienen un temple especial para las tragedias; sólo ellos pueden sufrir de semejante forma la derrota de su selección en un mundial organizado en sus tierras; sólo ellos pueden alborotarse tan ruidosamente por una acusación de corrupción basada en una grabación que, aunque grave, nadie ha escuchado aún. (Vía: El País)

O Globo, el periódico más importante de Brasil, publicó esta mañana que tiene en su poder una grabación con una letalidad atómica: en ella, el presidente Temer da el visto bueno para seguir pagando a Eduardo Cunha, ex diputado corrupto que actualmente se encuentra en prisión. 

De inmediato los brasileños se han volcado en las calles para protestar por el incidente, aun cuando nadie ha escuchado la grabación del presidente. Lo cierto es que Temer, en un año de gobierno, no ha hecho nada para obtener la aprobación de los brasileños y en cambio lo ha hecho todo para caerles muy mal. De ahí que cualquier pretexto sea bueno para poner al país de cabeza.

 

Hace un año Temer era vicepresidente. Llegó a la presidencia para suplir a Dilma Rousseff quien enfrentaba un desafuero. Desde su llegada, la recesión brasileña sólo ha empeorado pero los intentos de Temer para controlarla no han podido impedir que avance. Sus medidas pro austeridad han creado un descontento que se refleja en las huelgas que han llenado las calles de Brasil.

Con esta grabación, tan escandalosa como ignota, sus adversarios planean un impeachment semejante al que orilló a Rousseff a abandonar la presidencia.

Por si ustedes dudaban aún cuán fuerte puede ser un rumor, incluso la bolsa de valores y la cotización del real han sufrido depreciaciones considerables, que no se veían desde la crisis económica del 2008. ¿Qué pasará cuando salga la grabación a la luz pública? Cómo estará la cosa que ya hasta la cuenta de Twitter de House of Cards ironizó al respecto, recordándonos lo difícil que es la competencia en las corruptelas. (Vía: El País)

El caso de Temer aún es incierto pero no falta quien ya se frota las manos esperando que abandone el cargo. ¿Será que el que a hierro mata a hierro muere?