Así volvería a ser el periodismo si siguen matando periodistas.

He aquí el discurso que este meritísimo Jefe del Ejército y actual Presidente de la Cámara de Diputados, pronunció ayer en el acto de colocar en el pecho del Sr. General Díaz la condecoración del 2 de abril.

“Señor General Presidente:

Estamos en el santuario de la ley, que vos sois el primero en respetarla: mirad en este recinto a los veteranos, que con espada al cinto ostentan las banderas de la Patria; mirad, señor, que entre esas banderas de pálidos colores y destrozadas por las metrallas, hay varias de3 las que habéis conducido al combate y algunas de las que con vuestro valor y civismo habéis hecho que las corone la victoria; señor, en este sagrado recinto, la Representación Nacional, los Magistrados de la Justicia, los Gobernadores de los Estados, la primera categoría de los Jefes del Ejército y representadas todas las clases de la Sociedad, que vienen a presenciar con gusto un acto de justicia; mirad, señor, al pueblo soberano que nunca olvida los hechos gloriosos que tienen sus soldados cuando combaten por la ley, por la libertad o por la Patria.

Por esto la representación Nacional decretó una condecoración para los soldados del Cuerpo del ejército de Oriente que combatieron, asaltaron y tomaron ola plaza de Puebla de Zaragoza el 2 de abril de 1867, asalto y toma valientemente ejecutados y mejor dirigidos por vos, señor. (Aplausos.)

Sr. Gral. de División D. Porfirio Díaz, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, cumpliendo con la ley y en nombre de la Patria, coloco sobre vuestro cuello esta condecoración (aplausos) para que brille sobre vuestro pecho: ostentadla, señor; la Patria sabe que, si alguna vez necesita de vuestro brazo y vuestra espada, estaréis en primera línea como lo habéis hecho siempre que ha sido necesario para defender la independencia de la Patria. (Nutridos aplausos).”

Nota publicada en El Siglo diez y Nueve el 3 de abril de 1895