El entorno económico para México, por lo menos en el mediano plazo se ve cada vez más adverso, nuestro país ha sido el más golpeado por cuestiones exógenas a nuestra propia economía relacionadas tanto al desempeño de los mercados globales, como a cambios en la política internacional. De manera concreta, en términos políticos, la victoria de Donald Trump y su promesa de derogar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha volatilizado los mercados y por tanto se ha especulado negativamente al peso en el mercado cambiario; también el pobre crecimiento de la economía estadounidense ha impactado directamente el crecimiento económico de nuestro país.

En este contexto, el Banco de México ha tenido que actuar de manera directa, subiendo la tasa de interés referencial, para mantener estable la política monetaria y así lograr frenar las presiones inflacionarias y la fuga de capitales hacia destinos mucho más atractivos. Durante todo el 2016, el Banco Central ha elevado cinco veces la tasa de interés con la finalidad de incentivar el ahorro y el consumo con el fin de frenar la inflación y mantener al país como un destino atractivo de inversiones. 

Hace unos días se llevó a cabo una última alza en el año que fue de 50 puntos bases resultando en una tasa de 5.75%, nivel más alto desde 2009 cuando había una tasa del 6% a raíz de la crisis de 2008. Estas acciones se llevaron a cabo a raíz de que la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) elevó, a principios de este mes, 25 puntos base su tasa de interés, pasando de 0.50% a 0.75% y dejando abierta la posibilidad de elevarla en tres ocaciones durante 2017. (Vía: El Financiero)

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Evidentemente las acciones del Banco de México impactarán directamente tanto a empresarios, como a consumidores en el sentido de que el crédito se encarecerá en tasa variable, por lo que se reducirá considerablemente el consumo y la inversión. A pesar de estas afectaciones, la salud y la estabilidad macroeconómica se mantendrá evitando así una crisis económica producida por un aumento exponencial de la inflación que lleva consigo una mayor depreciación de la moneda  y un aumento de la deuda del país, lo cual sí resultaría catastrófico para nuestro sistema económico.

¿En qué consiste y qué impacto tiene el alza de la tasa de interés?
Para explicarlo de manera muy sencilla, la tasa de interés es reflejo del ciclo económico y por tanto se ajusta hacia arriba o hacia abajo dependiendo del momento en que se encuentra dicho ciclo (Schumpeter). En ese sentido, cuando la tasa está a la baja, los créditos se vuelven más baratos y en consecuencia se incentiva el consumo y la inversión con el fin de impulsar la economía; en cambio, cuando la tasa va a la alza, se busca hacer todo lo contrario, es decir, desincentivar el consumo y la inversión mediante el encarecimiento del crédito, con la finalidad de frenar las presiones inflacionarias.

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Dicho de otra forma, la tasa de interés refleja la cantidad de dinero disponible en el mercado para el consumo y la inversión, es decir, que el Banco Central tiene la facultad de encarecer y abaratar el dinero, ya que es este el encargado de emitir la moneda nacional de un país. En ese sentido, lo que estamos viendo es que el Banco de México está encareciendo la emisión de dinero para así reducir su flujo en el mercado. Esta medida, además, vuelve atractiva la deuda mexicana (aumento de premios), y mantiene el flujo de inversión extranjera en el país. De esta manera, podemos decir que las medidas tomadas por el gobierno del Banco de México son correctas ante el entorno económico que cada vez se vuelve más volátil y adverso para nuestro país. (Vía: El Financiero)