Estados Unidos bombardea hospital en Afganistán

Hace algunas horas hubo un bombardeo aéreo contra un hospital de Médicos Sin Fronteras ubicado en Kunduz, Afganistán. En el momento de los hechos, se encontraban allí 105 pacientes y 80 trabajadores. Hasta ahora se han registrado 9 muertos y 37 heridos de gravedad. El ataque ocurrió días después de la reciente toma de la ciudad de Kunduz por arte del régimen talibán, que había significado una victoria considerable para esa facción, dado que se trata de una zona estratégica para el paso de drogas y con una fuerte carga simbólica.

La clínica atacada era la única que continuaba en servicio en esa ciudad. Mientras Estados Unidos anunció por medio del coronel Brian Tribus que podría haberse tratado de un error de la armada norteamericana, el Ministerio de Sanidad afgano confirmó que los ataques tuvieron que provenir de EE. UU., dado que son los únicos en la zona que cuentan con los recursos necesarios para lanzar bombas por el aire de noche.

La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras lanzó un comunicado donde reprueban enérgicamente los ataques contra la clínica en Kunduz y denuncian que todas las partes del conflicto, tanto en Kabul como en Washington, estaban informadas de la ubicación exacta del hospital y que, aún después de haber dado noticia del bombardeo, los ataques continuaron durante treinta minutos más.

El error de las fuerzas armadas estadounidenses no es un hecho aislado. A lo largo de catorce años de guerra en Afganistán, nuestro país vecino ha cometido numerosos ataques “sin querer” contra sociedad civil o contra el propio ejército afgano.

Hechos como el de hoy señalan la grave crisis de derechos humanos que azota los países en guerra. También nos hacen pensar en la supuesta conveniencia de la intervención norteamericana en el conflicto entre el régimen talibán que intenta apoderarse de Afganistán y las fuerzas armadas que defienden su liberación.

Mientras varias facciones se disputan el poder de la región, ¿quién debería responder por la vida de las personas que viven allí? ¿Dónde quedan sus derechos fundamentales? Si el ejército norteamericano cometió un error, ¿debería ser juzgado con la misma dureza con que se juzga a los extremistas islámicos?