Ayer, en ocasión del discurso de Ricardo Anaya para celebrar su nuevo puesto como dirigente del PAN, aseguró que no habrá tolerancia a la corrupción al interior de su partido. También aprovechó para “extenderle“ la mano a Javier Corral, su contrincante en los comicios.

En una clara referencia a las acusaciones de pactar recursos ilícitos para su campaña a cambio de impunidad, Anaya subrayó que no habrá tolerancia a la corrupción dentro de Acción Nacional. Dichas palabras se dieron en el marco del discurso de celebración por haber ganado las elecciones internas del PAN por un aplastante margen (81% frente 16% de su competidor, según los conteos hasta ahora).

Para que eso sea efectivo, afirmó que hará pública su declaración patrimonial, fiscal y de conflicto de intereses. Además se bajará el salario al 50% y prometió que viajaría en carretera o por vuelos comerciales (nada de vuelos privados ni helicópteros, según él).

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Adicionalmente, señaló que su gestión estará dirigida no a ganar elecciones, sino a garantizar buenos gobiernos. No obstante, no dejó pasar la oportunidad de asegurar que su “sueño“ es recuperar la presidencia para su partido. A Corral y a los opositores les mando un mensaje:

“A Javier Corral con toda claridad le decimos: la mano está tendida sin reserva, para nosotros la contienda interna quedó atrás. Es tiempo de reencuentro, de reconciliación, de unidad en el PAN para servir a México“

El hecho de que haya tocado el tema de la corrupción no es casual, responde a las acusaciones que sugieren que Anaya habría financiado su campaña con ayuda de Guillermo Padrés, gobernador en funciones de Sonora. Como recordarán, la semana pasada se “destapó“ un supuesta grabación de una llamada entre el gobernador y el senador Ernesto Ruffo Appel. Según se desprende de esa llamada, se propone intercambiar recursos de campaña por impunidad en las acusaciones de corrupción que pesan sobre Padrés.

La declaración de Anaya es interesante. Para que sea efectiva, debería hacer públicas sus cuentas de campaña, no sólo sus finanzas personales, con el fin de que sepamos de dónde salió cada peso y en qué se gastó. Pero más importante que eso, ¿no sería una buena señal que Anaya y el PAN impulsaran una investigación exhaustiva sobre la presunta corrupción de Padrés? Y en caso de que se confirmara, ¿no sería sano que el PAN lo sancionara lo más severamente posible y lo señalara para un proceso judicial? En cualquier caso, eso sería mucho mejor que una sola promesa de “cero tolerancia“, ¿no creen?