¿Recuerdan el spot que lanzó Peña prometiendo que iba a trabajar para “que la paz regrese a sus vidas”? A esto se refería con las vidas de los guerrerenses. Sin embargo, el resultado ha sido otro. Hace menos de un año, la matanza de los 43 de Ayotzinapa marcó un acontecimiento que (a diferencia de Peña) no hemos podido superar; y día con día, la violencia que percibimos de parte del crimen organizado (también incidentes donde elementos de seguridad han estado involucrados, el más reciente en Tanhuato, Michoacán) no tiene todavía un alto. Y a pesar de los “esfuerzos”, los problemas van en aumento.

Con esto, el fin de semana que acaba de pasar fue terrible para la ciudad de Acapulco. En tan sólo 24 horas (de viernes a sábado), fueron asesinadas violentamente 8 personas. Entre ellos, encontraron a uno de los fundadores de la organización “Los otros desaparecidos de Iguala”, Miguel Ángel Jiménez Blanco.

Jiménez Blanco había sido también activista y había ayudado a las familias de los 43 y en búsquedas de los desaparecidos. Esto sucedió en la noche del sábado. Encontraron casquillos percudidos de armas de calibre de 9mm y de .223.

El domingo, 2 más sufrieron suerte similar, sólo en Acapulco. Mientras tanto en el estado, en Taxco, murieron 3 personas; 3 en Teloloapan; uno más en Iguala y otro más en la zona Norte, en el Huitzuco.

Desde el 15 de julio, que inició el periodo vacacional, han sido más de noventa los asesinados (según la SSP) en la ciudad portuaria y de enero a julio, 483 personas han fallecido en asesinatos violentos. Esto significa que han sido 2 ataques al día en promedio.

Acapulco es ahora el tercer lugar dentro de las ciudades más violentas del mundo (sin tomar en cuenta las que se encuentran en Estados en guerra). 104 de cada 100,000 habitantes mueren en esta ciudad.

¿Qué hará el nuevo gobernador? ¿Qué ha hecho el gobierno federal? La violencia en Guerrero, se ha agudizado y los habitantes del estado siguen sin estar en paz.