Mientras la política nacional nos trae noticias frustrantes e indignantes día con día, el campo de la cultura nos da una razón para sonreír, pues nuestra conciudadana Guadalupe Nettel ha ganado el 32º premio Herralde de novela que convoca la editorial Anagrama.

El libro por el que premiaron a Nettel se llama Después del invierno. Este texto se suma a sus otras novelas, El huésped y El cuerpo en que nací, así como de varios libros de cuentos como Pétalos y otras historias incómodas y El matrimonio de los peces rojos.

La escritora expresó en la presentación del falló:

«Hace mucho que soñaba con el premio Herralde y cuando fui finalista en 2005 pensé que era lo máximo a lo que podía esperar».

Entonces, cuando fue finalista, ya estaba escribiendo la novela por la que la premiaron:

«Entonces ya preparaba una novela situada en París frente al cementerio de Père Lachaise, pero tardé mucho en gestarla porque yo soy cuentista».

La novela tiene que hace referencia a todo el tiempo que pasó en París, atravesada de dos narradores:

«Uno masculino y uno femenino, que van contando su vida hasta que llega un momento en que estas dos vidas se entrecruzan, lo que trastoca sus respectivos destinos».

En las páginas de la novela se abordan tópicos como la muerte y la inmigración, ya que ambos personajes:

«Comparten esa sensación de vivir en un país prestado y de no pertenecer al lugar del que se fueron».

Según ella, su novela es oscura ya que aborda temas como el luto, el duelo y demás realidades de la vida cotidiana que están ahí, pero que no queremos ver.

Nettel asegura que la novela no es atubiográfica como El cuerpo en que nací, pero que sí tiene varios elementos de sus experiencias en Francia.

Guadalupe Nettel ha recibido varios premios prestigiosos como el premio alemán Anna Seghers (2009), el Premio Internacional de narrativa breve Ribera del Duero, el premio franco-mexicano Antonin Artaud (2008), el premio Nacional de Cuentos Gilberto Owen (2007) y el Prix Radio France Internacional (1993), entre otros.

¿Y de qué trata la novela por la que la premiaron?

Después del invierno narra la vida de dos personas: un cubano que vive en Nueva York y trabaja en una editorial; y una mexicana que vive en París y es estudiante.

En el pasado del cubano hay recuerdos de La Habana y del dolor por la pérdida de su primera novia que se entremezclan con su vida presente en el que vive una complicada relación con Ruth. Otra mezcolanza que existe es la del pasado de la mexicana con una adolescencia difícil y su presente en el que está Haydeé, quien la invita a dejar atrás sus complejos y a disfrutar la vida y su relación con Tom, un joven con una salud delicada y que gusta de pasear por los cementerios.

Tanto Claudio (el cubano) como Cecilia (la mexicana) van dejando traslucir sus neurosis y fobias que se acabarán entrecruzando en la Ciudad Luz:

«En la vida chocamos con otra persona y a veces nos la trastoca por completo».

Internacionalmente mexicana

Nettel es doctora en Ciencias del Lenguaje por la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París y ha sido traducida a más de diez idiomas.

La escritora ha viajado a varios países y ha escrito de ellos, además de que es una francófila confesa (ha publicado varias veces en esa lengua), pero eso no impide que esté al tanto de la situación aquí.

Nettel afirma que la situación de nuestro país es «desastrosa» con «30 mil desaparecidos en 8 años y el hallazgo todos los días de fosas con cadáveres torturados»

Para la escritora:

«Después de la Revolución, el mayor período de violencia fue el sexenio de Calderón y aún continúa»

Además afirmó que nuestro país se parece mucho a lo que ella define como «el infierno».

Nettel es la octava autora de los últimos 10 años que procede de América Latina y la quinta mexicana que obtiene el Herralde (los otros cuatro fueron Pitol, Villoro, Sada y Enrigue). Lo cual muestra un reflorecimiento de las letras mexicanas (y que viene aunado a la situación terrorífica en la que vivimos).

Nettel dice:

«Esa violencia ya se ha extendido tanto que ya no quedan estados a resguardo; ni Mexico capital: en mi hasta ahora tranquilo barrio de Coyoacán la semana pasada hubo dos asesinatos».

La violencia mexicana alcanzó su cenit con los feminicidios que han trascendido a Ciudad Juárez y que manchan de rojo el suelo del Estado de México (y de la nación en general).

Pero la violencia en la obra de Nettel es más del ámbito doméstico, esto no quita que sea una extensión de la violencia exterior… esos fenómenos oscuros y anormales que, en nuestro país, desgraciadamente, son los más normales.

@plumasatomicas

***Vía El País, Excélsior