Gustavo Díaz Ordaz estuvo convencido de haber “salvado al país” en 1968.

“Pero de lo que estoy más orgulloso de esos seis años, es del año de 1968, porque me permitió servir y salvar al país, ¡les guste o no les guste!, con algo más que horas de trabajo burocrático, poniéndolo todo: vida, horas, trabajo, peligros, la vida de mi familia, mi honor y el paso de mi nombre a la Historia, ¡todo se puso en la balanza! Afortunadamente, salimos adelante, y si no hubiera sido por eso, muchachito, usted no tendría la oportunidad de estar aquí preguntando. ” (Gustavo Díaz Ordaz)

Era el mes de abril 1977, en ese momento y hasta su muerte, Gustavo Díaz Ordaz estuvo convencido de haber “salvado al país”, pero la gran incógnita siempre ha sido a que se refirió con esa frase. Sobre la brutal represión en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968 se ha estudiado todo, sin embargo lo que ha quedado en el vacío es la razón que llevó al gobierno de Díaz Ordaz a tomar aquella decisión.

1968 fue un año que se caracterizó, a nivel internacional, por la aparición de movimientos reivindicatorio sobre las libertades civiles. Muchos de estos, fueron inspirados en las ideas socialistas y, en el caso latinoamericano, en la revolución cubana. Entonces, era el tiempo de la guerra fría, el mundo se encontraba dividido ideológicamente en dos: capitalismo y comunismo. Ambos bandos habían reconfigurado la repartición del planeta después de la segunda guerra mundial. Un extremo se encontraba liderado por Estados Unidos y el otro por la URSS. En 1962, se había presentado la crisis de los misiles en Cuba, en este periodo se especuló sobre una tercer guerra mundial dado que los soviéticos intentaron construir una base de lanzamiento de misiles disponibles para atacar EU.

Por lo anterior, Estados Unidos estuvo enfocado toda la década de los 60’s a blindar a los países latinoamericanos del avance comunista. A toda costa, sería evitado que el poderío soviético se ampliará a cualquier otro país del continente. Una de las más fuertes estrategias para evitarlo fue el apoyo para la instauración de dictaduras militares en los países en los que las izquierdas tomaban ventaja. En el periodo de la guerra fría surgieron dictaduras militares en Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Perú y Chile.

Hasta 1968 México no se encontraba dentro de los países que representaran una amenaza hacia los EU por un probable avance del comunismo. Su sistema político, de partido hegemónico, garantizaba el control total y eficiente del frente sur estadounidense. Mario Vargas Llosa lo calificaría algun dia como el país de “la dictadura perfecta”. Pero 1968 puso en jaque la solidez del sistema, el gobierno de Díaz Ordaz enfrentó un hecho inusual, un sector de la población que inició un movimiento social para el cual el Estado mexicano no había construido un espacio de control en el corporativismo.

Entonces la crisis creció y la paranoia estadounidense hizo saber a Díaz Ordaz que el comunismo estaba a punto de llevar al país a una situación similar al de los países sudamericanos. Días después, Fulton Freeman, Embajador de los EU en México, se presentó en la Secretaría de la Defensa Nacional y le dijo al Secretario Marcelino García Barragán: “dé un golpe de Estado y tome la Presidencia para calmar la situación”. Quizá el embajador Freeman no sólo se había reunido con el secretario sino con distintos actores políticos y militares del país.

En ese momento el Presidente, y sobre todo el Secretario de Gobernación, entendieron la advertencia y el riesgo, el riesgo no sólo para el país, sino de su futura presidencia. El dos de octubre de 1968 el gobierno se propuso no sólo terminar con el movimiento estudiantil, desde el punto vista de Díaz Ordaz, Salvar al país de una terrible crisis, el riesgo de una dictadura.

@YizusRC

**Jesús Rivero Casas. Es profesor asistente en la Universidad Nacional Autónoma de México, trabaja temas relacionados con Historia Política, Gobierno y Asuntos Públicos, Multiculturalismo y Rational Choice.