Lejos de estarle haciendo publicidad a la última edición de Los secretos de las niñas bien (que, sinceramente, no sabemos si exista), lo que queremos rescatar es la recopilación de casos y frases de la corrupción que hace la señora Guadalupe Loaeza en su columna de Reforma a raíz de lo que dijo el presidente Enrique Peña Nieto:

«(La corrupción es un) tema casi humano que siempre ha estado en la historia de la humanidad»

Todavía más, el presidente dijo que es un tema:

«de orden cultural….y que está en el orden social»

Esta curiosa puntada fue dicha en «Conversaciones a Fondo» e hizo bastante ruido en todo el país, tanto, que hasta a la señora Loaeza le brincó y dejó a un lado sus temas habituales para mostrarnos una recopilación de puntadas muy parecidas y no solo se quedó ahí, además hizo un ligero análisis sobre lo que dijo el presidente. Según Loaeza, Peña Nieto hizo una naturalización de la corrupción y señala que todos los humanos somos potencialmente corruptos, además de que parece que da a entender que no se puede hacer mucho al respecto (no importa cuántas instituciones anticorrupción hagamos), pues es algo que está ahí. Nosotros agregaríamos que con el mismo argumento del presidente podríamos «justificar» cualquier comportamiento como robar o matar (lo estamos llevando al extremo para que se vea lo mal planteado que está). Según el tema de los delitos en la cultura:  en una cultura en la que existan asesinos no se puede afirmar que, las instituciones contra el asesinato (las de justicia) son inútiles ¿o sí? Es como decir que porque en nuestra cultura hay robos, ya el Estado está condenado a no poder hacer nada contra ellos. Parece que Peña insinúa que, prácticamente, la corrupción no tiene remedio porque es una cuestión cultural pero esto no significa que el Estado no tenga cierta responsabilidad con eso. No podemos disculpar lo mal que lo hace el Estado en este tema con este argumento cultural, pues es el sistema que nos gobierna el que, por supuesto, ha garantizado la corrupción. Y para hacerlo notar Loaeza nos recuerda varias expresiones de varios políticos priistas:

«carrancear» «mochar» «morder» «ya me hizo justicia la Revolución» «Estar fuera del presupuesto» «No me den, nada más póngame donde hay» «un político pobre es un pobre político»

Además, la escritora recuerda ciertos casos, como el del ex alcalde de San Blas, Hilario Ramírez Villanueva, quien dijo:

«Me han criticado porque me gusta mucho el dinero. ¿Y a quién no le gusta? (Y también me dicen) que le robé a la presidencia. Pues sí le robe, sí le robe, sí le robe, pero poquito, porque estaba bien pobre: fue nomás una rasuradita»

Y hablando de rasuraditas nos recuerda la que le dio Humberto Moreira a Coahuila (de 33 mil millones de pesos); la de la Estela de Luz (375 millones de pesos); la Arturo Montiel, el ex gobernador del Estado de México, quien, según su ex esposa, entre «rasuradita» y «rasuradita» se llevó 600 millones de pesos. Pero no pasó nada. ¿Qué no pase nada es algo cultural o más bien viene de las pésimas estructuras anticorrupción e instituciones de nuestro país? ¿Es algo de los mexicanos o más bien es la mala fe de un cierto grupo privilegiado? Loaeza expone el caso de «El rey de la basura», Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, el ex presidente del PRI en el Distrito Federal. En el escándalo de prostitución (y malversación de fondos) 6 de los 7 integrantes del Consejo General del Instituto Electoral del DF votaron a su favor. La única que votó en contra fue Diana Talavera, quien consideró que la Unidad Técnica Especializada de Fiscalización no había hecho una investigación exhaustiva. Los otros 6 no hicieron caso ni atendieron las solicitudes del PRD, PAN y Movimiento Ciudadano para que votaran contra el proyecto. Todo esto sucedió a pesar de las pruebas presentadas por Carmen Aristegui en su noticiero, en el cual mostró las grabaciones que apuntaban a Priscila Martínez como la «enganchadora» de las jóvenes que formaban la red de prostitución de Gutiérrez. Pero ahora Priscila Martínez vive impune, así como Gutiérrez, suponemos que para alegría del líder Nacional del PRI, César Camacho, quien, además, expresó que Gutiérrez era una pieza importante para el PRI (recordemos que el PRI quiere a la Ciudad de México y, según Loaeza, hará uso de las influencias de Gutiérrez en asociaciones de vecinos y demás, aquí en la ciudad). Al final, Loaeza nos hace pensar en que sí, para el PRI la corrupción es algo «humano», y sí, mientras les dé resultados, es algo que parece que van a seguir tolerando. @plumasatomicas

***Vía Reforma,