Con seguridad, durante estos últimos días has escuchado mucho sobre la #LeyTelecom y sobre las empresas que serían beneficiadas con lo que se discute en el congreso. Como bien sabes, básicamente hay tres grandes grupos con intereses en juego con esta ley: el de Televisa, el de Telmex y, por supuesto, el de los ciudadanos comunes. Las comisiones competentes en el tema de comunicaciones, aquellas que supuestamente tienen las herramientas teóricas para sugerir cómo debe quedar la ley, acaban de emitir el dictamen que el día de mañana será presentado, discutido y votado por el resto de los senadores. Entre el jueves y el viernes será votado por las dos cámaras y probablemente, será aprobado. ¿Qué dice este dictamen y qué pasará con las telecomunicaciones en México?

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Preponderancia (artículo 262 del dictamen):

Muy bien, primero lo primero. Uno de los temas más discutidos en los últimos días es el de la preponderancia. El problema central consistía en definir si la preponderancia debía ser por sectores o por servicios. ¿Qué significa todo esto y por qué es importante?

Acá la guía básica para entender todo sobre preponderancia.

Una empresa es preponderante si acapara más del 50% de un cierto mercado. Como los legisladores dijeron que la #LeyTelecom tenía como objetivo promover la competencia, debían hacer leyes que evitaran los monopolios en telecomunicaciones y vaya que en México sabemos de eso.

¿Qué son los sectores y qué son los servicios? Existen dos grandes sectores en juego: radiodifusión y telecomunicaciones. Cada uno de ellos se divide en varios servicios. El sector de radiodifusión contempla 2 servicios: radio y televisión abierta. El sector de telecomunicaciones engloba 4 servicios: telefonía fija, telefonía móvil, internet y televisión restringida o de paga.

Como ya habrás adivinado, Televisa es el monstruo grande en el sector de radiodifusión, mientras que las empresas de Slim con las más grandes en el sector de telecomunicaciones.

Como la energética, la reforma en telecomunicaciones está dividida en dos grandes etapas, una que ya pasó y otra que podría concluir el viernes. La primera consistió en una reforma a la constitución, la segunda, en la redacción de las leyes secundarias que regularán la forma en que harán cumplir esas reformas constitucionales.

Justamente, la reforma constitucional dejó claro que las empresas que resultaran preponderantes, es decir, que acapararan más del 50% del mercado, debían tener responsabilidades especiales, como permitir que otras empresas usen su red, antenas y ciertas elementos de su infraestructura, así como mantenerse bajo una estricta vigilancia del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) quien determinará si están cayendo en prácticas monopólicas o si están poniendo trabas al mercado.

¿Pero cómo se decide si una empresa es preponderante? Pues bien justamente este fue el meollo de la discusión. Por un lado, algunos decían que debía decidirse la preponderancia de una empresa en cada servicio, mientras que otros decían que debía decidirse globalmente, por sector. Como en el dictamen de la reforma constitucional quedó asentado que debía decidirse por sectores, parecía claro que el dictamen de ley secundaria quedaría así. Sin embargo, el sentido común señalaba que debía decidirse específicamente qué empresa es la dominante en cada uno de los servicios. Como sea, el dictamen actual, que será votado mañana, contempla que debe decidirse por grandes bloques, es decir, por sectores.

¿Y en todo caso, cuál es la diferencia? Pues bien: si se decidiera por sectores, debería juzgarse si Televisa es preponderante en radiodifusión y si las empresas de Slim son preponderantes en Telecomunicaciones. Ahora bien, Televisa podría ser claramente preponderante en el servicio de tele abierta, pero no necesariamente en el de radio. Si resulta que otra empresa tiene más estaciones de radio que la suma de los canales de televisión y las estaciones de radio de Televisa, entonces, Televisa no sería una empresa preponderante en la radiodifusión, por lo que podría seguir teniendo prácticas monopólicas en ese campo, y no tendría responsabilidades especiales hacia otras empresas que quisieran competir en ese servicio. En otras palabras, si Televisa no fuera preponderante en radio, podría salvarla de no ser considerada preponderante en tele, aunque claramente lo sea.

El 6 de marzo del año pasado, Televisa fue declarada una empresa preponderante por el Instituto Federal de Telecomunicaciones. Según el texto constitucional, la decisión de la preponderancia se toma por sector. De esta forma, Televisa es, hasta ahora, la empresa preponderante en el sector de la radiodifusión. Este otro escenario también podría resultar benéfico para Televisa, porque la tele por paga no está contemplada en el sector de radiodifusión, sino en el de telecomunicaciones, de suerte que SKY y Cablevisión que son empresas del mismo grupo de Televisa, no tendrían las responsabilidades especiales de una empresa preponderante.

Ahora bien: en el futuro, la tele ya no será un asunto puramente de la radiodufusión. Tal y como comienza a ocurrir ahora, los contenidos podrán ser aumentado, retransmitidos o transmitidos en tiempo real a través de distintas plataformas y redes (combinación que se denomnia Everything Everyewhere), Televisa podría seguir realizando su actividad monopólica en un nuevo mercado que quedaría fuera de la nueva legislatura.

El presidente de la consultora Mediatelecom lo describió así:

A Televisa se le estaría entregando el monopolio de la televisión del futuro, que se denomina Everything Everyewhere. Es decir, la televisión en todas las plataformas audiovisuales. Sería el primer grupo de esta nueva generación en América Latina que tendría un monopolio de dar la televisión en todas sus plataformas sin ser considerado agente económico preponderante y habiendo colapsado su competencia, que en este caso sería Dish”

En el caso de las empresas de Slim, si se tomara la decisión por servicios, entonces resultaría preponderante en telefonía fija, telefonía móvil e internet, pero no en televisión restringida; mientras que, si se decidiera por sectores completos, entonces resultaría preponderante en todo el sector de telecomunicaciones y claramente tendría problemas para competir en el ámbito de la tele por paga y del Everything Everyewhere. Con todo Slim, parecería tener una mayor ventaja si la decisión fuera tomada por servicios. En cualquiera de los dos casos, lo que se buscaba en un principio, es decir, garantizar el equilibrio en la compentencia.

La decisión que hasta ahora parece definitva es la de juzgar si una empresa es preponderante o no considerando sectores enteros. Esto castigará al monopolio de Carlos Slim, lo que significará una verdadera apertura de mercado a muchas pequeñas empresas que podrán valerse de sus recursos, redes e instalaciones para operar y ofrecer servicios alternativos, lo que está bastante bien y significa un paso hacia un mejor servicio y mejores tarifas. No obstante,  Televisa podría seguir ejerciendo su monopolio televisivo, con todas la ventajas (desventajas para nosotros, los “de a pie”) que eso significa.

Como usuarios, tenemos más beneficios si se combaten los monopolios en todos los servicios. Esto garantizaría más variedad, competencia entre las opciones y, por supuesto, una mayor vigilancia mutua entre las empresas, lo que significa un mecanismo natural en contra de la corrupción y las prácticas sucias. Celebramos que se actúe en contra del monopolio de Carlos Slim, pero lamentamos que, contra el de Televisa, no se haya logrado demasiado.

Tú puedes revisar el dictamen que será votado dando clic aquí.

Imagen vía: Chomborito
Vía: Borde Político