En abril de este año, nuestro país rebasó el centenar de periodistas asesinados desde que comenzó este milenio (¿se acuerdan cuando comenzó el milenio? todos creímos que el mundo sería mejor…o se destruiría, cualquiera de las dos).

De acuerdo con datos de la Procuraduría General de la República, ya van más de 100 periodistas asesinados en estos 14 años. Esto es un golpe muy grande, sobre todo para ejercer nuestro derecho a estar informados. Recordemos que los periodistas son los que nos comunican las jugadas sucias tanto del narcotráfico como de nuestros gobernantes.

Que los periodistas mueran no solo limita el ejercicio de nuestro derecho a informar y ser informados, también le da un margen más grande de impunidad a los autores de la corrupción y los crímenes.

Lo peor de todo es que muchos de los asesinatos han quedado impunes (solo se investigan 45 y la desaparición de 12 periodistas, de 22 que no aparecen desde el 2005)

Desde el 2000, han muerto 102 periodistas. En el sexenio de Fox fueron 21 los periodistas asesinados, en el de Calderón 71, el resto han sido bajo el gobierno de Peña Nieto.

Pero no son solo la desaparición y la muerte lo que atenta contra el periodismo mexicano, también reciben amenazas, abuso de autoridad, lesiones, robo, daños en sus propiedades, intimidaciones, allanamientos de morada e intervención de comunicaciones privadas, entre muchos otros delitos.

Los crímenes han sido cometidos en 23 de las 32 entidades de la nación, lo que convierte a todo el país en una zona peligrosa para ejercer el periodismo (a menos que uno sea un reportero alineado al sistema, entonces uno puede ser feliz aunque tenga la conciencia podrida).

Los estados más peligrosos para ejercer la libertad de informar y, por ende, la de expresión, son Chihuahua, Veracruz, Tamaulipas, Guerrero y Sinaloa con 62 asesinatos en total (el 60. 7 %).

¿Cómo podría haber democracia sin la garantía por parte del Estado del libre ejercicio del periodismo?

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***Vía El Universal