Hester van Nierop es la única extranjera en la lista de casos de feminicidios en Juárez, su madre Arsène van Nierop nos relata en Un grito de socorro desde Juárez cómo fue su experiencia y el de otras madres de mujeres desaparecidas.

Hester van Nierop era arquitecta, tenía la intención de ir a Estados Unidos a buscar un trabajo por seis meses. Su hermana, Melissa llevaba cinco meses en México en un programa de protección a las tortugas, así que antes de emprender su viaje a Estados Unidos, decidió visitar a su hermana. Sus padres llegaron un mes después para visitarlas y conocer México con sus hijas durante una semana.

Hester partió hacia Chihuahua porque creía que la ruta de Tijuana era peligrosa, su plan era visitar un sitio arqueológico, mientras su padres regresaban a Holanda vía Ciudad de México.

Hester  fue abusada sexualmente y asesinada en Chihuahua el 21 de septiembre de 1998.

Ese día regresaron a su casa en Holanda, compartieron las fotos con uno de sus hijos, quien no pudo acompañarlos en el viaje y cuando estaban a punto de dormir. la policía en Holanda les avisó de la muerte de su hija. Es decir que, cuando su hija fue asesinada, ellos todavía estaban de vacaciones en México.

Tras el feminicidio de Hester, sus padres creyeron que las autoridades mexicanas encontrarían al asesino pero se toparon con la impunidad que prevalece en la gran mayoría de los asesinatos que ocurren en México

En México existe un índice de impunidad integral de todos los delitos que se cometen: las propias autoridades del país estiman la impunidad en 92 por ciento, otros organismos ratifican 99 por ciento al respecto.

Estos feminicidios han ocurrido durante 20 años y poco o nada se ha hecho. Sólo las eternas preguntas de las madres de las desaparecidas, la indolencia, complicidad y corrupción de las autoridades de esa ciudad mantienen el statu quode la muerte, como si ella se hubiera convertido en el estatuto de la vida.

Los padres de Hester van Nierop: Arséne y Roeland van Nierop se dedicaron a exigir justicia, creando la Fundación Hester en Holanda y estando en contacto con organizaciones  como Casa Amiga “Esther Chávez Cano”.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ya condenó al Estado mexicano, entre otras cosas, por las cifras oficiales sobre la violencia contra mujeres allá.

La autora lanza una pregunta difícil de responder ¿Cómo podría sanarse una sociedad tan corrompida?