Una bandera mexicana cuelga de un poste de una caña de pescar, atrás un hombre de pie porta una camisa amarilla, observa un barco. En él, se distinguen las mangas de la camisa blanca del conductor, y otro hombre sentado en la parte delantera de la embarcación, el bote tiene la familiar franja verde de la Border Patrol.

Podemos ver a la gente en la orilla del río, están en una clásica barbacoa: Un hombre de mediana edad con gorra de béisbol amarilla y pantalón blanco se recarga con los brazos cruzados en un sedán Buick, el sol persistente mantiene a la gente. El hombre de gorra amarilla, saluda a alguien que va caminado. Se escucha un “Turn it off”. Cuando la cámara se vuelve a encender, todo es diferente. El camarógrafo salta de la camioneta y corre hacia el agua, escuchamos los disparos: son siete.

En el río hay una docena o más personas gritando y llorando. El hombre de la gorra está tendido de espaldas en el agua. Una mujer se inclina sobre él, diciendo. “¡Esto es contra la ley! ¡Esto es contra la ley!”

El hombre en el video era un albañil de 37 años de edad, de nombre Guillermo Arévalo Pedraza. Le dispararon en Nuevo Laredo el 3 de septiembre de 2012, durante una visita al río con su esposa, Nora Lam Gallegos; sus dos hijas, Mariana, que tenía nueve años, y Priscila, que tenía diez años; además de varios amigos. El tiroteo tuvo lugar en un parque popular llamado El patinadero, donde las familias asisten los fines de semana para nadar, pescar y relajarse en las barbacoas y mesas de picnic.

La familia Arévalo celebraba el cumpleaños de sus hijas. El bote de la Patrulla Fronteriza apareció después de que Arévalo y su familia habían comido. Entrevistas realizadas por la policía del Estado de Tamaulipas y deposiciones de testigos recogidos por el abogado estadounidense de Lam cuentan la misma historia acerca de lo que sucedió después, durante la parte que falta del video. Poco después de que el barco apareció, un joven saltó del carrizo en el lado del río de Texas, se sumergió en el agua y empezó a nadar hacia el parque. Antes de que pudiera hacerlo, el bote de aire lo rodeó en medio de la corriente, mientras que un oficial con máscara intentó sin éxito apresarlo.

Una pequeña multitud se formó del lado del río porque la gente en el parque se dio cuenta de la persecución; le gritaron a los agentes para que dejaran en paz al nadador. La playa estaba llena de piedras pequeñas, un testigo informó de que uno o dos hombres, (no Arévalo) lanzaron piedras al bote pero no llegaron porque estaba demasiado lejos. Justo cuando el nadador estaba a punto de llegar a territorio mexicano, el oficial enmascarado se arrodilló y disparó su rifle a la multitud, hiriendo a Arévalo en el muslo y el pecho. “¡Lo mataron!” exclamó su esposa. Su hija menor, Mariana estaba de pie junto a él cuando le dispararon, lo abrazó mientras yacía sobre su espalda, sangrando.

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Entre los testigos en el parque había una estadounidense: Verónica Martínez, que trabajaba como enfermera en Laredo, pero vivía en Nuevo Laredo. Sus amigos le instaron a cruzar el puente inmediatamente y reportar lo que había visto. No había duda en su mente, dijo Martínez después de que lo que había presenciado era una matanza sin provocación. Su novio la llevó hasta el puente más cercano y exigió hablar con alguien a cargo. Fue entrevistada por un supervisor de la Patrulla Fronteriza y un agente del FBI en una pequeña habitación en el lado americano del puente. Al día siguiente, la Patrulla Fronteriza emitió un comunicado anunciando sólo que los agentes del bote de aire habían sido atacados con piedras y habían utilizado sus armas para defenderse. No se hizo mención de la muerte, y los agentes no fueron nombrados. Los periódicos y las emisoras de televisión, tanto en Laredo y Nuevo Laredo informaron sobre la situación y la viuda de Arévalo, dijo a periodistas que la Patrulla Fronteriza había matado a su marido.

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El incidente probablemente habría permanecido en las sombras, sino fuese por el video que apareció al día siguiente, realizado por un espectador. Después de que se publicó en YouTube, todo el mundo en Laredo y Nuevo Laredo pudo ver la tragedia , o al menos sus consecuencias.

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Pocos días después de que fuera publicado, un senador mexicano denunció el tiroteo en el pleno del Congreso y pidió una investigación completa. El 11 de septiembre, el presidente de México, Felipe Calderón mencionó el incidente durante una visita a las oficinas del Wall Street Journal, en Nueva York, donde se reunió con la junta editorial para una entrevista.

“Este padre no estaba tratando de cruzar la frontera, intentaba pasar un buen día con sus hijos”

¿Quién había oído hablar de Guillermo Arévalo Pedraza ?

Más de un año y medio más tarde, la respuesta a esa pregunta, sigue siendo “casi nadie”. La Patrulla Fronteriza ha publicado ningún informe oficial sobre el incidente, ni siquiera el nombre del tirador. Tampoco ha habido ningún anuncio oficial por los investigadores federales. Un portavoz del FBI se limitó a decir que la agencia había concluido su investigación y sus conclusiones fueron a favor de la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia.

En los últimos meses, sin embargo, la Patrulla Fronteriza ha sido objeto de escrutinio riguroso, arrojando una nueva luz sobre el tiroteo de Arévalo y otros como él. La seguridad fronteriza se convirtió en una palabra de moda en Washington, el caso de Arévalo plantea una inquietante pregunta: Mientras que los agentes vigilan la frontera, ¿Quién los vigila a ellos?

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Fotografías: Edu Ponces. Vía: Texas Monthly