El mundial cada vez está más cerca. La afición ya prepara su porra para apoyar a la selección mexicana. Las empresas ya tienen listas las mejores promociones para vender sus productos durante la justa deportiva. Las televisoras pelearán por conseguir el mejor raiting.

En otro tenor, la ley secundaria en materia de telecomunicaciones, enviada a periodo extraordinario para el mes de junio, será visiblemente opacada por los medios de comunicación cuando en la pasión por el fútbol entre hasta al más reacio espectador y comparta la euforia con sus camaradas.

Aunque suena cliché mencionar la frase “es una cortina de humo”, lo cierto es que los momentos en los que la población comparte un sentimiento en común, lo coyuntural pasa a segundo o tercer término.

No obstante, los mexicanos hemos aprendido de las viejas técnicas que por años los gobiernos dictatoriales del PRI y los mal experimentados sexenios panistas han tratado de distraernos de sucesos relevantes con historias como la del chupacabras, los “talk show” o las utópicas historias de las telenovelas.

Atrás dejamos las fantasías y las historias donde el rico se enamora del pobre y su vida se vuelve de color de rosa. Hoy sabemos que las historias se escriben con acciones, hechos, fundamentos y realidades.

Un triunfo en el mundial nos traerá una victoria ajena efímera, después de ella, ¿despertaremos con una ley que propone la opacidad y el mayor empoderamiento de los monopolios que por años se han alimentado del pueblo mexicano?

Es momento de despertar. De pasar al estado pasivo al activo y asumir que no vamos a permitir que una ley tan importante como la de telecomunicaciones sea manipulado al antojo por políticos y empresarios.

La Cámara de Senadores la próxima semana arranca la integración de observaciones y propuestas de cambio al proyecto de dictamen del paquete de leyes en materia de telecomunicaciones. Al parecer, los senadores tienen previsto evitar los temas polémicos para concretar las leyes secundarias pendientes.

Debemos estar atentos a lo que decidan antes de que aprueben. No podemos permitir que las distracciones y el juego de palabras nos confundan. Internet debe ser libre, los monopolios deben terminar, se deben aprovechar los espacios blancos y neutralidad de red como prerrequisito de acceso libre.