Shaul Schwarz nos presenta Narcocultura desde dos aristas, el oleaje cultural del narcotráfico con el denominado “movimiento alterado” y  la transgresión del homicidio desde la óptica de los peritos.

Ciudad Juárez y Los Ángeles, son los escenarios elegidos para exponer estas dos visiones del narcotráfico. En Juárez  tenemos a Richi Soto, un investigador del Servicio Médico Forense (Semefo) de Ciudad Juárez, Chihuahua, quien nos da un recorrido por su trabajo: cuerpos destrozados, calles sangrientas, lamentos maternos, crudamente nos muestra el peligro que corre de ser asesinado, porque a las autoridades no les conviene procesar estos asesinatos, nos da la reveladora cifra de que el 97% de los casos de homicidios en Ciudad Juárez no se resuelven, entendiendo así el escepticismo de la gente.

En Los Ángeles, California, Edgar Quintero será el encargado de adentrarnos a la cultura popular del narcotráfico, quien a través de sus corridos exalta los crímenes de los narcotraficantes. Quintero es líder del grupo de música Bukanas de Culiacán, dedicados a escribir canciones para narcos y a hacer presentaciones en vivo sobre pedido, por presentación cobran 45 mil dólares y son un éxito con el público de Estados Unidos.

El narcotráfico se torna un movimiento cultural, “no hay de otra en la pobreza”, es la única respuesta alentadora que encuentran los jóvenes que viven inmersos en la violencia. Richi Soto se pregunta si esto cambiará algún día,  uno de sus compañeros peritos responde que sí; lamentablemente en el documental informan que fue asesinado.