Berkin, de 15 años, murió tras permanecer durante 269 días en coma debido a un proyectil de gas lacrimógeno lanzado por la policía en las protestas de junio en Turquía

A menos de veinte días de las elecciones municipales en Turquía, aumenta nuevamente la tensión política y la ira contra del gobierno islamista del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan. Decenas de miles de personas acudieron en Estambul al entierro de Berkin Elvan, la víctima más joven de las protestas del parque Gezi, fallecido el pasado martes a los 15 años tras permanecer nueve meses en coma.

Los padres Gülsüm y Sami Elvan pasaron nueve meses soñando con que su hijo Berkin, despertara de su estado de coma. Se sabe que Berkin salió por el pan para desayunar y que estaba en las inmediaciones de una protesta cuando un proyectil cilíndrico de gas, lanzado por un agente, le cayó en el cráneo destrozándolo.

El nueve de marzo, sus padres declararon ante la prensa:

“Su pequeño cuerpo resistió durante 267 días el daño causado por un proyectil de gas lacrimógeno lanzado por la Policía, igual que nuestro pueblo resiste al fascismo”.

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Docenas de personas se amontonaban a las puertas del hospital del distrito de Okmeydani para consolar a la familia. De repente, una horda de policías arrolló la concentración, disparándoles latas de gas lacrimógeno.

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La carga policial, con cañones de agua a presión y gases lacrimógenos,se produjo poco después del entierro de Elvan, un hombre resultó herido en la cabeza por el impacto de una de esas latas. Justo como le pasó a Berkin el 16 de junio del 2013. las autoridades no investigaron.

“A mi hijo no se lo ha llevado Dios, sino Erdogan”, dijo su madre, Gülsüm. Intentó leer un manifiesto en la memoria de su hijo y docenas de antidisturbios le echaron a ella y a sus acompañantes, entre empujones y patadas, de la céntrica plaza en Estambul.

Berkin Elvan es el octavo fallecido en el marco de las protestas por el parque de Gezi, parte del estallido de finales de mayo pasado, en respuesta a la violencia empleada por la Policía en desalojar una acampada ecologista para evitar la tala de un parque de Estambul. El primer ministro Erdogan acusó a los manifestantes de “terroristas”, “antiislámicos” y “alborotadores” y ordenó mano dura contra ellos.

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Tanto Amnistía Internacional como Human Rights Watch han exigido repetidamente a Erdogan que investigue los turbios sucesos acaecidos durante las protestas de Gezi. Reclaman, especialmente, el cese a la impunidad policial en Turquía.

El gobierno contactó por primera vez a la familia de Berkin Elvan un día antes de que el niño muriera.

Vía: ABC