“Estar aquí es un buen inicio”.  Esta es la bitácora de nuestro tercer día en las Islas Falkland. 

 Primera lección para viajar al fin del mundo:  ¡No olvides traer bloqueador solar!

Uno pensaría que por estar rodeado de pingüinos en el polo sur, lo último que se necesitaría es traer un bloqueador de rayos UV; hasta que claro,  pasas todo un día persiguiendo pingüinos, elefantes o leones marinos  y disfrutando el impresionante contraste de colores que ofrecen los paisajes de Sea Lion y terminas solo, en tu cuarto y sin poder dormir, no precisamente porque tengas insomnio, ¡sino porque las quemaduras que traes en la cara no dejan de dolerte cuando te recuestas sobre la almohada!  Pero esa es otra historia.

El Sea Lion Lodge es el único hotel que existe en Sea Lion Island, tiene una capacidad máxima para atender a 20 personas, aunque habitualmente sólo hospeda a grupos pequeños. Todos los huéspedes son atendidos por el staff del hotel, el cual está compuesto por cuatro personas; las únicas cuatro personas que viven en esta isla desierta.

Cuando digo Isla desierta, me refiero a eso, una isla a la que sólo se puede llegar en una avioneta que vuela 35 minutos desde Stanley, la capital de las Islas Falkland para aterrizar en una terracería.  Al bajar, te encuentras a 50 pasos del hotel, una gran casa de una sola planta, que será la única construcción que existe en esta isla.  ¿Al alrededor?  Una sorprendente variedad de paisajes y ecosistemas, desde dunas de arena, hasta intransitables zonas de arbustos.  No hay caminos trazados, si vas a un lado te encontrarás con miles de pingüinos; el otro extremo de la isla, está reservado para leones marinos, y al costado, una playa en donde los elefantes marinos reposan sin recato alguno.   Tan simple como maravilloso, así es Sea Lion Island.

Avioneta-Sea-Lion 

Luis Plaza es chileno.  Tiene 27 años y desde el año pasado es el chef de Sea Lion Lodge, donde trabaja de lunes a domingo, todos los días, todo el día, de 7 de la mañana a 8 de la noche. Su trabajo no sólo consiste en preparar todos los alimentos para los huéspedes del hotel, sino que se encarga de administrar los consumibles que entran en esta isla, a la que sólo llega un barco cada mes, para proveer a Luis de todos los artículos perecederos, que le permitirán sobrevivir durante los próximos 30 días, pero ¿qué es lo que haría que una persona de 28 años, abandone su vida cotidiana en medio de la civilización chilena, para irse a vivir a una isla en dónde, además de él, sólo viven tres personas más?

Luis-Cocinero-Sea-Lion-Island 

“El primer mes es complicado, porque uno se tiene que adaptar al estilo de vida de la isla, pero sobre todo a la soledad.  Poco a poco uno se va adaptando, aunque siempre se extrañan las fechas importantes, la navidad, los cumpleaños especiales, etc.  Acepté venir porque siempre he sido muy aventurero, siempre me ha gustado trabajar en lugares diferentes y conocer a diferentes personas. Aquí, es otro estilo de vida netamente, te tienes que adaptar al clima con nieve, viento, aire, sol, y también a los horarios, aquí se sirve el desayuno a las 8 am, se come a las 12 y la cena a las 7. Cuando te quieres ir de fiesta, lo más que podemos desvelarnos es a la media noche…. (risas, muchas risas)….”.

Conforme avanza nuestra plática, Luis se emociona cuando habla de los animales que puede disfrutar diariamente a tan sólo unos pasos de “su casa” o de las diversas personas que como yo, ha podido conocer trabajando en este hotel: japoneses, chinos, estadounidenses y británicos son los turistas que más frecuentan esta recóndita parte del mundo. Nosotros, somos “los primeros mexicanos”, dice.  Sin embargo, no todo es tan fácil como disfrutar de la naturaleza y conocer gente de todas nacionalidades.  “La soledad te juega una mala pasada, siempre terminas extrañando a tu familia y seres queridos.  Aquí, lo que hacemos con el staff, es que tratamos de formar una familia como compañeros de trabajo, pero siempre hay de todo, somos tres, estamos en una isla y hay que aprender a lidiar con los genios, con las formas y demás, pero sí, lo que más termino extrañando es eso, el hecho de ver más gente, de compartir, de ir a dar una vuelta y ver que hay más civilización y más personas allá afuera.”

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Cuando hablamos de su vida en la isla, Luis no habla de años, sino de “temporadas” como si fuera una serie de televisión, y es que el hotel, solo abre sus puertas de agosto a marzo. El resto del año, (invierno en esta parte del mundo) Sea Lion Lodge cierra sus puertas y Luis regresa a casa.  “Vivir aquí es una buen oportunidad no sólo para juntar dinero, sino también para conocerse y crecer como persona, así que estar aquí es un buen inicio.”

Conforme avanzan los días en nuestro recorrido por las Islas Falkland, el panorama se aclara.  Es un lugar que no sólo es encantador por los exóticos paisajes que ofrece, sino por la gente que vive aquí.

Esta es la tercera entrega que hacemos como parte de nuestra expedición a las Islas Falkland con la que pretendemos conocer la vida de las personas ‘en el fin del mundo’.  Y ¿Cuánto cuesta vivir en las Islas Falkland? De eso y más, trataré de escribirles mañana, mientras tanto los dejo con pingüinos, leones marinos y nuestro vuelo de regreso a la civilización, de Sea Lion Island.

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