Con motivo del 20 aniversario del levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, Aldo Bravo, uno de nuestros queridos lectores, nos envía el siguiente texto en en que expone algunos de los aspectos ideológicos fundamentales del movimiento y advierte de las premisas implicadas en de los argumentos más difundidos en su contra.

A 20 años del levantamiento armado: ¿Qué nos ha dejado el EZLN?

Nadie nunca ha tenido el arrojo de cuestionar –de forma explícita- la legitimidad de los objetivos de la resistencia zapatista, sin embargo, es en sus formas donde sus detractores creen encontrar el terreno adecuado para la crítica. A continuación proponemos un balance del brevísimo camino zapatista hacia una nueva realidad. Para ello requerimos en primera instancia de abandonar los falsos raseros de evaluación; el primero es comprender que Marcos no es el EZLN.

Muchos preguntan de forma genuina ¿Y qué ha hecho el EZLN? Lamentablemente –aunque sea un síntoma de su fortaleza- ya distintos medios de comunicación formulan y divulgan falsos parámetros: “20años y los indígenas siguen igual o peor” “Marcos es un farsante, solo busca reflectores y no hace nada” “Tanto tiempo y Chiapas está peor ¿qué han hecho por México esos payasos?” Son algunas de las sentencias favoritas. Por otro lado, existen quienes creen que las comunidades zapatistas no muestran ningún avance “sí nos atenemos a cuantificaciones internacionales”; he ahí la falsedad de sus críticos y el encanto zapatista (o más bien su ofrecimiento): en cuanto a educación, economía y cultura las comunidades zapatistas no pueden ser medidas bajo las reglas de los organismos internacionales por el simple hecho de no pertenecer a la lógica del sistema mundial.
Antes de observar sus dinámicas habría que comprender su filosofía, sustento ideológico del corpus de su sistema. Se trata de una cuestión más simple de lo que aparenta: la igualdad reconociendo las diferencias. Lo anterior podría sonar a lugar común, aunque en realidad sugiere una nueva –aunque básica- noción de justicia que los sistemas jurídicos occidentales olvidaron en algún punto. Es decir, la propuesta incita a la renuncia de los valores que generan sometimiento, humillación y despojo; abandonar la tipificación del otro según los pigmentos de su piel, rasgos físicos, condición sexual, creencias, costumbres, ideología o procedencia; evitar la imposición de “la verdad, (una verdad)” sobre el otro; permitir la libre auto determinación de los pueblos a organizarse y gobernarse; además exhorta la inclusión de todas las formas políticas, todas las modalidades de resistencia, la unión de todas las luchas, todas las verdades, todas las creencias sean de derechas o de izquierdas siempre y cuando no se conviertan en imposiciones para un Otro y si mientras jueguen como un repelente para el Poder. Elimina la vieja sed de venganza histórica de los oprimidos a cambio de la reivindicación de todos los olvidados. Hablamos pues, de una invitación a la tolerancia que descarta fundamentalismos o dogmas y enseña respeto a la diversidad ideológica y cultural.

Sin embargo el concepto de Poder es importante. El EZLN nunca ha negado su posición como un movimiento social de izquierda, no obstante en alguna ocasión Marcos declaró que inclusive sujetos como Vicente Fox tendrían cabida en el mundo que construyen, hombres que creen en la libre empresa y el libre mercado en tanto no se trate del capitalismo salvaje que hoy contemplamos.
El EZLN se bautiza como una agrupación de izquierda en tanto desafía el orden establecido y representa a los de abajo y no debido a la propugnación de medidas económicas keynesianas o marxistas. Justo aquí yace la vuelta de tuerca que dan a las formas y métodos de la izquierda, como ya lo han explicado, son rebeldes, no revolucionarios. El revolucionario deviene en político, busca la toma de poder para a partir de ello crear e imponer su sistema, es decir, hacer política desde arriba. El rebelde por su parte, hace política desde abajo, es siempre dirigir en colectividad. Hemos encontrado la respuesta a lo que se ha dedicado el zapatismo todos estos años.
Hacer política desde abajo, no desde el poder. El pueblo manda y el gobierno obedece, premisa de las llamadas Juntas del Buen Gobierno. Los detractores acusan al EZLN de haber sometido a las comunidades indígenas a la dictadura de Marcos -a pesar de que él solo es el subcomandante y anulan la primacía de rango de la comandanta Ramona-. Pero siempre olvidan una cuestión fundamental: separar la milicia (lo que es propiamente el EZLN) de las comunidades indígenas, que si bien constituyen su base social no pertenecen al grupo armado y por tanto actúan con plena autonomía e independencia con respecto de la milicia. Actualmente y como lo describíamos en otra nota las comunidades zapatistas gozan de auto gestión, de auto determinación. Divididas en los llamados caracoles, hoy recuperan parte de lo que hace ya más de 500 años les fue arrebatado. Somos testigos del inicio del fin de una deuda histórica que se llevó en primera instancia la dignidad de muchos.
En verdad cualquiera puede ser testigo de ello, solo hace falta inscribirse a la Escuelita Zapatista -que se encuentra ya en la segunda fecha de su segundo ciclo- para conocer sin intermediarios la forma de vida de estas comunidades.

Pero cuidado, como decíamos al inicio, para comprender los avances del zapatismo hemos de olvidar los falsos raseros que nos ha introyectado la cultura occidental. No encontraremos pavimentación, ni smartphones, tampoco banda ancha o siquiera electricidad; mucho menos hallaremos los parámetros de la economía liberal para saber si su situación económica reboza o flaquea; no habrá estándares que midan el nivel de educativo, ni de competitividad; así como no se puede medir de la misma forma sus tasas de mortalidad y salud en general. Es esta la contrariedad de sus comodinos detractores, medir con la misma vara, con su vara y a partir de ello definir pobreza, éxito o fracaso.

Probablemente para los estándares que impuso la civilización occidental las comunidades zapatistas viven en la peor de las miserias. Por supuesto, los “pobrecillos” no cuentan con los imprescindibles avances tecnológicos en telecomunicaciones, ni con alumbrado público o calles pavimentadas. Son unos ineficientes en cuanto a su producción agrícola y sus activos circulantes son paupérrimos. No obstante, no se pasa hambre, ni se vive una sumisión ante los programas clientelares del Estado, la educación no es un medio para la “competitividad” sino un fin, los ingresos monetarios no son una ambición sino un recurso de subsistencia que no hace falta en grandes cantidades. Pienso que en donde no se pasa hambre, en donde existen las condiciones para una educación que no es únicamente utilitaria, no puede existir pobreza.

Su sistema político seguro que perturba a más de uno de los puristas de la democracia liberal o de mercado. ¡No cuentan con un parlamento! ¡No existen partidos políticos! ¡No hay poder ejecutivo! ¡No cuentan con jueces y verdugos! ¡Vaya improperio! Así es, las dinámicas son otras, la representación es más pura sin querer decir con ello primitiva. Se trata de un sistema que responde a las necesidades de la comunidad, construido por la colectividad, se trata de libre auto determinación.

Conmemoramos pues, 20 años de concebir de otra forma las cosas. Es cierto, hablamos de un fenómeno social que en primera instancia apostó a las armas y que aprendió de ello, Marcos lo ha declarado:

“puedes tener una revolución en un corrido o en un poema, pero es diferente vivirlo y lo vivimos y sabemos lo que cuesta”. “un hombre que tienen que recurrir a las armas para imponer sus ideas, es muy pobre en ideas y me incluyo”.

Antes de juzgar los métodos violentos debiéramos preguntarnos en qué clase de régimen vivimos para que un montón de personas de las montañas tengan que colgarse un arma, convertirse en soldados para así y solo así, exigir el más sagrado de sus derechos, la dignidad.

Sin embargo, las armas son el más pequeño de los peligros para el régimen que desafían. El EZLN ha jugado un papel crítico hacia el Poder que ejercen las cúpulas mexicanas e internacionales, una crítica llena de éxitos y fracasos pero que pregona con el ejemplo. Se trata de un esquema puesto en práctica, que intenta evitar las contradicciones y cuya crítica al sistema no usa al mismo para confrontarlo, sino que construye una alternativa.

Desde un pedacito del sureste mexicano hoy contamos con una resistencia que no se victimiza sino que propone y reta a un régimen globalizado. Ese es el verdadero peligro que representa para quienes ejercen el Poder, su existencia como una muestra viva de otra vía para hacer las cosas. Expone y evidencia que otras formas son viables y que esas formas marcan la ruta a otra realidad, a otros mundos, a otros calendarios y a otras geografías. Contrario a las ideas de la teoría de guerrilla focalizada guevarista, el peligro para los poderosos no se encuentra en un pequeño grupo armado que traerá la revolución y tomará el control, sino en probar que las cosas no están dadas ni son irreversibles. La verdadera amenaza que representa el EZLN radica en demostrar que otro camino es posible.

@Aldo_BV