Desde que las tangas, bóxers y demás nimiedades fueran agregados a los desnudos de la Capilla Sixtina, ninguna restauración había sacudido a los mundos del arte, la cultura y sobre todo redes sociales en general, que el Ecce Homo de Borja.

Todos recordamos el resultado de la intervención de Cecilia Giménez Zueco en la obra del español Elías García Martínez, quien a principios del Siglo XX pintara sobre lienzo la imagen de un sufriente Jesús viendo hacia las alturas. Después de su intento de mejora, Giménez lo había sustituido con un “esbozo de un mono muy peludo con una túnica mal amarrada”, según los describió un corresponsal de la BBC. El resto es historia escrita en tu biografía de Facebook.

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Todo esto ocurría hace un año nosotros no dejábamos de reírnos, pero tampoco de poner, como de vez en cuando es bueno, al arte en perspectiva. George Dikie dijo alguna vez que lo que hacía ser a una escultura, un mingitorio o una restauración fallida, un objeto artístico era la acción combinada del dinero, la crítica y el museo. En todo caso, no hace falta ser ningún intelectual para sospechar que tal vez eso que llamamos la cultura no es más que otro de los dulces fenómenos del mercado y que el papel de la crítica especializada está siendo desplazado con voracidad por la opinión facebookera, tuitera y demás. Dime cuál es tu meme favorito, y te diré qué compras…

Todo esto ocurría en los calurosos días de agosto de 2012: hace exactamente un año. Si amaneciste con una terrible curiosidad de saber qué ha sido de este divertido adefesio, acá te lo informamos:

De la sorpresa a la risa y de la risa a la curiosidad, durante este año, más de 70 mil visitantes han asistido al Santuario de Misericordia de Borja, en Zaragoza, hogar del Ecce Homo, dejando cada uno un euro constante y sonante y una marca en un mapamundi en la entrada de la iglesia, señalando su país de origen y sumando donaciones al Santuario, la contemplación estética de su restaurada santidad ha sumado beneficios por más de 50 mil euros. Sancti Spiritus batman, la fundación social dueña del santuario, ha invertido íntegramente todo este dinero en la paga de deudas, actos de beneficencia y la exitosa administración de una residencia de ancianos con 60 huéspedes.

Un vino ha sido bautizado con el nombre de la restauradora. Su etiqueta es la imagen de un nuevo Ecce Homo, mismo que se encuentra actualmente en exhibición y hasta el 24 de agosto. El 21 firmará la artista un convenio con el ayuntamiento para repartir a partes iguales los beneficios de la explotación de la imagen.

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