Juzgar el mandato de un presidente es muy complicado, más cuando coincide con un periodo de crisis o de estructuración estatal. Hoy se conmemoran 42 años de la muerte de uno de los ejecutivos más importantes en la historia de México y considerados por muchos como el mejor.

Independientemente de si su mandato fue positivo o negativo para la nación, no cabe duda que determinó el futuro de México, por lo menos hasta que de la Madrid ocupó la silla presidencial en 1982.

Dentro de las cosas más importantes que realizó fue reestructurar el Partido Nacional Revolucionario (PNR), el cual convirtió en el Partido de la Revolución Mexicana (PRM) y que a partir de 1947 adoptó el nombre de Partido Revolucionario Institucional (PRI). Durante su mandato, se consolidó como parte del partido la Confederación de Trabajadores de México (CTM), la Confederación Nacional Campesina (CNC) el Sector Popular, que adoptó posteriormente el nombre de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) y el Sector Militar, que desaparecería durante el sexenio siguiente.

Esta estructura fue, en gran parte, lo que le permitió al PRI mantener el poder por tanto tiempo, pues en su interior representaba a casi toda la sociedad mexicana.

Otros aspectos por los que es reconocido fueron la fundación del Instituto Politécnico Nacional; la apertura a los exiliados españoles; la Reforma Agraria que consistió en un cambio jurídico con respecto a la producción y propiedad, la creación de la CNC y la repartición de 20 millones 74 mil 704 hectáreas, de propiedad nacional y la expropiación petrolera.

Esta última es la que más debate genera en la actualidad, no tanto por si en el momento fue pertinente, sino por si continúa siendo positivo que la explotación de hidrocarburos recaiga 100% en manos del Estado. Pero esta nota es para recordar a Lázaro Cárdenas y lo que nos interesa ahora es cómo se hizo la expropiación y cuál fue su impacto, tanto inmediato como a futuro.

Antes que nada, hay que ubicar esta medida como parte de la política nacionalista que predominó en el México postrevolucionario, y de la cual, Lázaro Cárdenas fue su principal promotor. Antes del 18 de marzo de 1938, día que el presidente anunció la nacionalización de la industria petrolera, sustentándose en el artículo 27 de la constitución y en la Ley Expropiación de 1936, la explotación de los hidrocarburos estaba en manos de 17 compañías subsidiaras de básicamente tres grandes imperios petroleros:

London Trust Oil-Shell (la cual, a través de la Compañía Mexicana de Petróleo El Águila, era el máximo extractor de hidrocarburos en México)

Royal Dutch-Sell (que funcionaba a través de la Compañía Mexicana de Petróleo Tampico-Pánuco)

Standard Oil Company (que, a través de las múltiples compañías hermanas “Standard Oil” y sus subsidiarias, controlaba el resto de la extracción)

Hay que destacar que la producción de petróleo había caído desde finales de la década pasada, por lo que dejó de ser rentable tener a compañías extranjeras, explotando los yacimientos petroleros. Esto se puede ver en la siguiente tabla:

Fuente del Cuadro: De la Vega Navarro, Ángel, La evolución del componente petrolero en el desarrollo y la transición de México, México, Programa Universitario de Energía, UNAM, 1999. Sobre la base de: Anuario Estadístico 1996-Pemex.

La expropiación tuvo varios impactos, no sólo económicos, sino políticos tanto internos como externos. Aunque hubo una reducción inicial en la producción de petróleo, no fue muy profunda y se recuperó con rapidez.

Sin embargo, aunque la captación de recursos por parte del Estado aumentaron, los conflictos (producto de la expropiación) con el Reino Unido, Holanda y los Estados Unidos, y el pago de deuda contraída por la nacionalización de las compañías, pintó un panorama nada favorable para la producción petrolera. Veamos qué pasó:

De entrada, el RU y Holanda cortaron relaciones y bloquearon el mercado hacia Europa. El caso de EU fue bastante más complejo por la importancia de  las relaciones con su país del sur. Podemos dividir en cuatro las reacciones de las distintas entidades estadounidenses, a parte del bloqueo que organizaron las empresas hermanas “Standard Oil”:

1. Departamento de Estado: Abiertamente y activamente en contra de la nacionalización, representando los intereses de las petroleras. Su plan comprendía originalmente tres puntos y después se agregó uno más: a) presentar una enérgica protesta no por la expropiación en sí, sino por la falta de compensación; b) suspender las compras de plata a México; c) llamar al embajador para consultas; d) apoyar al boicot que las compañías afectadas decretaron contra México.

2. Ministerio de Relaciones Exteriores: A través del embajador estadounidense en México, Josephus Daniels, uno de los máximos representantes de las políticas de Roosevelt del New Deal y de la “Buena Vecindad”, actuó como intermediario con el objetivo de evitar que la inflexibilidad del Departamento de Estado provocara el rompimiento de las relaciones entre las dos naciones. Incluso ocultó información con el fin de no deteriorar la situación.

3. FBI: Directamente acusó a Cárdenas de comunista.

4. El presidente Franklin D. Roosevelt: Dentro de sus mayores miedos fue que México se asociara con los países del eje o la URSS, por ello adoptó una posición intermedia, aceptando el derecho que México tenía para realizar la nacionalización pero exigiendo la indemnización inmediata.

Franklin Delano Roosevelt

Cárdenas intentó hacer movimientos diplomáticos presionando a los Estados Unidos con el fin de que se le retirara el bloqueo, pero el apoyo del Departamento de Estado hizo que no cambiara la situación y México se topó frente a una situación económica muy dura.

En ese momento, el petróleo era la tercera actividad económica más importante del país, por lo que el bloqueo provocó que el mercado se dislocara: el número de pozos en producción se redujo de 981 a 756, la producción de barriles de 46 millones 907 mil a 38 millones 482 mil, la exportación de barriles de 24 millones 960 mil 335 a 14 millones 562 mil 250.

Esto obligó a Cárdenas a buscar aliados comerciales fuera del área de influencia estadounidense, es decir, la peor pesadilla de Roosevelt: Alemania, Italia y Japón. La situación de producción y exportación petrolera se renovó, pero entonces estalló la Segunda Guerra Mundial y el Reino Unido implantó un bloqueo marítimo que impidió el flujo de barriles a Europa.

Aunque la exportación continuó momentáneamente, sólo se pudo hacer a través de intermediarios y en cantidades limitadas. Así continuaron hasta que se rompió relaciones con Alemania en 1941, se retomaron con el Reino Unido y Holanda, y las compañías “Standard Oil” retiraron el bloqueo.

A partir de entonces, la situación de PEMEX, que había sido fundada desde el 7 de junio de 1938, se estabilizó y el petróleo fue escalando niveles para posicionarse como el producto eje de la vida económica de México, cubriendo los costos del modelo de desarrollo industrial que se adoptó a partir del sexenio de Miguel Alemán, el cual llevó al país a una etapa de crecimiento económico constante, conocido como el “milagro mexicano”, que culminó con el colapso económico de 1976.

Información de: MEYER, Lorenzo, “De la nacionalización a la Segunda Guerra Mundial”, en: Lorenzo Meyer, México para los mexicanos: La Revolución y sus adversarios, México, El Colegio de México, 2010, pp. 397-491.

Por Julián González de León Heiblum (@JulianBuba)