Antes de que el Senado pase la reforma de la ley laboral (para lo cual tienen hasta antes de que termine el mes) es necesario repasar lo sucedido el viernes 28 en la Cámara Baja ¿Qué acuerdos permitieron la aprobación de la mal llamada reforma laboral (que más bien parece reforma patronal)? A continuación una breve guía y relato sobre lo sucedido en la Cámara de Diputados, centrándonos en lo político.

Iniciemos por hacer un breve análisis sobre el contenido y efectos de dicha reforma a la ley del trabajo. No es necesario adentrarse en los artículos y la nueva redacción de la ley. Para corroborar mis palabras, pueden consultar todas las modificaciones en cualquier medio de comunicación o en las notas que se escribieron durante las semanas pasadas en Sopitas.com.

La reforma básicamente busca “flexibilizar” la contratación y el despido de cualquier trabajador (por supuesto profesionistas incluidos), es decir, cualquier asalariado. Para ello se propone reducir las responsabilidades del empleador o de las empresas en aras de contratar a más personas, eliminar los derechos que generaba la antigüedad en la empresa y avalar la subcontratación (outsourcing), así como los contratos a prueba y por hora. En los términos en que fue redactado el dictamen todo esto no suena tan mal, sin embargo, las críticas hacia la reforma se deben a que la clase trabajadora no puede confiarse en la “buena fe” del empleador, quien, ahora que tiene la ley a su favor, puede realizar toda clase de abusos y atropellos.

Uno de los elementos más preocupantes es que los políticos, politólogos y analistas que defienden esta reforma, la exponen como una gran salvación al problema del desempleo. Hablan de ella como si fuera a generar trabajos casi de forma automática, en cuanto sea aprobada por el Senado.

Me parece que la simple modificación de una ley no es una creadora de trabajos. El surgimiento de empleo se debe mucho más a las variables económicas, no a las jurídicas –lo que no es un cambio al modelo económico del país, ni nada similar, es un cambio a la ley–. Es decir, la propuesta panista pretende generar empleo, facilitando el desempleo. En caso de que aumenten los trabajos, estos serían en condiciones muy similares a las que tienen los empleados de un cine o de un restaurante de comida rápida.

Esto sucedió en el Congreso:

La Reforma Laboral se elaboró hace bastante tiempo por Javier Lozano (hombre cercano a Calderón). El representante del ejecutivo pretendía modificar la Ley Federal del Trabajo desde el 2008 y, el año anterior, los panistas intensificaron la presión para que fuera aprobada por la Cámara de Diputados. La totalidad de la bancada de este partido ha mantenido una postura a favor desde un inicio.

Una fracción de los diputados de los partidos progresistas siempre conservó su distancia frente a dichas modificaciones pero concediendo el beneficio de la duda, por lo que han llamado a debatir para pulir algunos artículos y corregir la redacción en otros.  Sin embargo, el resto de la fracción de izquierda ha rechazado enérgicamente la reforma y sostiene que se debe mantener la ley vigente.

Pero la bancada que realmente importa, la de mayor peso, la priísta, es un caso especial. Si en el pasado esta reforma no avanzó, fue porque el PRI así lo decidió. El ala neoliberal del PRI (la que suele parecerse mucho al PAN), encabezada hoy día por Manlio Beltrones (anteriormente liderada por Luis Videgaray mano derecha de Peña Nieto) apoya casi en su totalidad todos los efectos de la “flexibilización” de la contratación y despido. La otra ala poderosa del PRI, la nacional revolucionaria (aquella que busca preservar la esencia de la Revolución Mexicana) se opone a tan duras modificaciones en la ley federal del trabajo, sin embargo, el número de diputados de esta corriente ha disminuido en la actual legislatura. Para dejarlo claro, digamos que los primeros se inspiran en Salinas de Gortari y los otros en López Mateos. El punto fundamental en el que coinciden ambas corrientes es en la protección de sus viejos sindicatos, en la protección de aquello que el PRI ha construido durante toda su historia, razón que le dio nacimiento al PAN para combatirlo: el corporativismo.

La propuesta original del PAN contenía una parte positiva: la transparencia en sindicatos. Con ello se podría abrir las cuentas monetarias de los líderes sindicales -que han constituido una mafia corporativa-, pero, a sabiendas de que el PRI sólo dejaría pasar la reforma si se retiraba dicha propuesta, parece que el PAN decidió priorizar los intereses de sus allegados empresarios (base clientelar electoral) y no tuvo más que doblar las manos. Eliminaron las partes que le incomodaban a los priístas y llegaron a un acuerdo. Así fue como se conformó este poderoso bloque de la derecha que ni siquiera todos los partidos restantes podrían detenerlo juntos.

En las comisiones de trabajo -donde se discute de forma más específica y especializada las modificaciones que se harían a la ley-, los partidos de izquierda habían logrado regular la figura del outsourcing e impedían que el trabajo se fraccionara, para que, en vez de pagar a poco menos de 8 pesos la hora, sea el salario mínimo el que determine el pago por hora. Sin embargo, ya en el pleno, el PVEM propuso echar para atrás estas modificaciones y lo consiguieron.

Plenamente conscientes de que los partidos de derecha habían constituido un poderoso bloque, el cual resultaría inamovible a la hora de las votaciones, una fracción de los diputados del Frente Progresista tomó la tribuna, con el fin de no permitir que se sesionara y así forzar para que superaran el plazo límite, con lo cual, se tendría que desechar la reforma. Lograron paralizar la Cámara y el diputado presidente (el priísta Murillo Karam) y a su mesa directiva, suspendieron la sesión. Pero, una hora después, entre los gritos de “sí se pudo” y “quieren llorar” -por parte de panistas y priístas-, la mesa directiva restauró la sesión desde uno de los palcos y así continuaron con la consumación de esta reforma.

Entonces llegó la hora de los posicionamientos de cada partido. Mientras un improvisado y valiente grupo de trabajadores de limpieza del recinto de San Lázaro, montó una significativa protesta a las puertas del Pleno, el timorato orador de Nueva Alianza, como dijo una cosa, dijo otra, y a nadie le quedó claro el posicionamiento de sus diez legisladores.

Pasó el turno al coordinador de la bancada de Movimiento Ciudadano, el diputado Ricardo Monreal. Fue el más enérgico en su discurso y no dudó en tachar de “vulgares ladrones” a los legisladores a favor de la reforma. Agregó que “no tienen vergüenza, le están partiendo la madre a la clase trabajadora; la historia los mandará al pozo de la basura”, dejando clara su postura de rechazo. Por su parte, el líder de la fracción parlamentaria del PT sostuvo que el modelo neoliberal no ha hecho más que acentuar la desigualdad en el país y que esta reforma (que para muchos introduce a México a la modernidad neoliberal) sólo producirá más pobreza, por lo cual “México debe volver al nacionalismo revolucionario”.

Así, se le dio la palabra al representante del PVEM, que pidió “pensar en los jóvenes, quienes obtendrán su primer empleo gracias a esta flexibilización”, además, se pronunció a favor del debate y reiteró que el Verde Ecologista siempre ha estado abierto a la discusión.

Silvano Aureoles, coordinador de la nutrida bancada perredista, mencionó que lo que ellos quieren es diálogo y afirmó que México necesita una reforma laboral, pero no la que estaba a punto de aprobarse. Mencionó que esta reforma tiene “fallas de origen” y que no soluciona de ninguna forma el problema del  desempleo, ni protege a la clase trabajadora, pidió debate y, hasta entonces, se mantendría en contra.

Llegó el turno para el orador de la bancada del PAN. Básicamente se dedicó a desmentir todas aquellas críticas contra su propuesta de reforma. Sostuvo que, bajo el nuevo dictamen los derechos del trabajador se encuentran bien protegidos y que “no se debe engañar a la gente diciéndole que esto es un atropello contra sus derechos”.

Sorpresivamente, el orador del PRI no fue Manlio Fabio Beltrones, sino su representante quien reforzó las tesis del PVEM y PAN, diciendo que esta reforma es necesaria para el país  y “se lo van a cumplir”, porque merece entrar a la “modernidad”. En sus palabras “el país cuenta con la fracción parlamentaria del PRI”.

Entonces, inició lo que sería la dinámica desde las 5 pm hasta las 3 am. Jesús Murillo Karam consultó al pleno si “el dictamen ya estaba lo suficientemente discutido para ser sometido a votación”, a lo que los diputados de izquierda dijeron que no, pero recibieron una abrumadora respuesta por el resto de diputados que opinaron que sí. Se abrió la votación en el tablero electrónico y más predecible que un partido entre el Barcelona vs Gallos Blancos, los votos a favor arrollaron a los 135 en contra y las 10 abstenciones.

Así es como la reforma laboral fue aprobada por la Cámara de Diputados. Posteriormente pasaron a la “Discusión de artículos reservados” donde los diputados del Frente Progresista buscaban someter a debate las modificaciones importantes. Para ello, se debe votar si vale la pena o no iniciar esta discusión de manera sistemática, pero los legisladores de la derecha bloquearon todo intento de diálogo, a excepción de los puntos que ellos proponían y que tenían como objeto desechar lo que el PRD y sus aliados habían conseguido anteriormente. Cabe mencionar que sí se realizaron algunas modificaciones de redacción en artículos que tocaban temas de equidad, género y protección al campesino, cosas en las que nadie puede estar desacuerdo.

Sin embargo, aún falta el aval del Senado y, en el caso de que la Cámara Alta modificara tan sólo una coma del dictamen, éste regresaría a la Cámara Baja y se tendría una nueva oportunidad para aminorar los efectos de la reforma PATRONAL sobre los trabajadores. Es verdad que las fuerzas de los partidos de izquierda son menores en la Cámara de Senadores, donde se encuentra el creador de esta reforma, el mismísimo Javier Lozano, por lo que, todo indica, será aprobada sin mayor problema.

Escrito por Aldo Bravo