Si te perdiste el debate presidencial de Estados Unidos o no entendiste los puntos que se discutieron, aquí en Sopitas.com hicimos un resumen y análisis de todo lo sucedido ayer.

Antes de iniciar ¿saben quiénes son los candidatos?

De parte de los demócratas es Barack Obama, el presidente actual de los Estados Unidos desde 2008. Nació en Hawai, realizó estudios en leyes en las universidades de Columbia y Harvard. Fue senador del estado de Illinois de 1997 a 2004 y miembro del senado desde 2005 hasta 2008, cuando inició su campaña presidencial.

Por los republicanos es Mitt Romney, el exgobernador de Massachusetts de 2003 a 2007. Realizó estudios de licenciatura en Brigham Young University y, posteriormente, hizo la maestría en Negocios y Administración en Harvard. Trabajó en la administración de Bush como organizador de los Juegos Olímpicos del 2002, intentó ser candidato a la presidencia en 2008 pero perdió contra John McCain. Desde entonces hasta el 2011, cuando se postuló de nuevo como candidato, realizó principalmente, actividades empresariales.

(Si creen que es relevante saberlo–¡sí es relevante!– Mitt Romney es mormón y, de hecho, fue misionero en 1966)

Muchos creían que iba a ser un debate sencillo para Obama, pues es reconocido como un gran orador. Además, Mitt Romney no había presentado propuestas concretas y sólo criticaba a Obama. Aunque el mapa electoral sigue poniendo a Obama arriba por 46 puntos (Obama 237-Romney 191) la batalla electoral está muy reñida y el impacto mediático que causan los debates en Estados Unidos es muy decisivo.

Falta recordar casos históricos como uno de los debates entre Kennedy y Nixon, en el que el joven demócrata se ganó al público por su carisma y seguridad.

Sin embargo, hay que recordar que apenas es el primero de tres debates antes de que los ciudadanos vayan a las casillas a votar el 6 de noviembre. Los siguientes dos son 16 de octubre y 22 de octubre.

Pero ¿qué sucedió ayer en la universidad de Denver, Colorado?

El debate fue sobre política interna y las propuestas no sorprendieron. Durante los 90 minutos que duró, los dos candidatos se mantuvieron fieles a los principios de sus partidos. Como ya es común en la política estadounidense, la discusión principal giró en torno al problema de los impuestos.

Por un lado, Obama propuso el aumento de la presión fiscal sobre los empresarios importantes y la clase alta, para que crezca la captación federal de dinero y poder aumentar el gasto público, tanto en servicios básicos (se resaltó el tema de la educación y el de la salud) como en apoyo a pequeñas empresas y fuentes alternativas de energía (algo que Romney criticó mucho argumentando que las “empresas verdes” no producen tanto, por lo que no es inteligente invertir en ellas.)

Mientras, Romney argumentó que la presión fiscal desacelera la economía, por lo que hay que reducir los impuestos, en especial a las clases medias y pequeñas empresas. Criticó el plan de Obama porque, según dice, con su administración la economía no ha podido recobrar su vitalidad, no ha desaparecido el déficit nacional (que es del 8%) y el “50%” de las ganancias de las familias se van en impuestos.

Sobre los servicios públicos, su plan es que sean administrados estatalmente, quitándole esa responsabilidad al gobierno federal y, de esa forma, reducir la necesidad del aumento de impuestos (el problema con esto es que da paso a que empresas privadas sustituyan a las administraciones estatales en servicios básicos como la educación, la salud, el transporte o la alimentación; por experiencia, cuando esto pasa, los precios suben y las clases medias y bajas se ven privadas de esos servicios).

Uno de los argumentos más fuertes que utilizó Obama fue que no había forma de cumplir con el recorte de $5 trillones en impuestos. Aún más si piensa sumar $2 trillones al presupuesto del ejército.

Sin embargo, Romney negó que su plan fuera realizar ese recorte de impuestos, sino aprovechar los huecos que la ineficiencia del sistema financiero ha producido para aumentar la captación estatal de dinero. Dijo que su reducción de impuestos, el cual sería a ser de un 20%, se centraría en la pequeña y mediana empresa, así como en la clase media.

No obstante, según el estimado que hizo Tax Policy Center, (una organización no partidista), el plan de Romney reduciría en 10 años, la entrada de $4.8 trillones.

Obama se burló de Romney diciendo que

Bajo la definición del gobernador Romney, hay muchos millonarios y billonarios que son pequeños negocios […] Donald Trump es un pequeño negocio. Ahora, se que Donald Trump no le gusta pensar de sí mismo como pequeño en nada, pero así es como defines pequeños negocios si partes de las ganancias del negocio.

Uno de los temas más polémicos fue la salud, principalmente el seguro Medicare, el programa de ayuda Medicaid (los cuales apoyan a las personas mayores de 65 años o de bajos recursos) y la ley llamada “Obamacare” la cual obliga a todas las personas de la tercera edad a tener un seguro médico. Romney dijo que el gobierno federal no se debería de encargar de administrar los servicios de salud nacional, sino que es un tema que se debe de resolver a nivel estatal.

Los dejamos con un video de uno de los momentos más importantes del debate:

La opinión general es que ganó el candidato republicano, Mitt Romney. Sin embargo, las razones que se dan son bastante superficiales, tales como que se veía más seguro que el presidente Obama; que respondió más rápido, o que se vio más seguro con los números (es más fácil mostrase seguro en este aspecto cuando los inventas y niegas cifras reales).

En este sentido, sorprendió que Obama, siendo tan buen orador, no sobresaliera y se mostrara tan inseguro y pasivo. Pero, si nos enfocamos en los argumentos que dieron los dos candidatos, Obama fue mucho más realista, concreto (es normal, pues tiene 4 años de experiencia en la administración del país). Una de las frases más contundentes fue cuando Obama dijo:

¿Romney está guardando sus planes en secreto porque son muy buenos?

Aunque el debate fue sobre política interna y no se habló sobre migración, podemos reflexionar un poco sobre cómo nos puede afectar la elección estadounidense a nosotros como país. Antes que nada, tenemos que tener en cuenta de que gane quien gane, no se van a adoptar políticas que nos beneficie. En los cuatro años de administración de Obama, ha decepcionado constantemente a la comunidad latina dentro y fuera de los Estados Unidos.

Que no haya mejorado la relación con Cuba; su desinterés por la situación que se está viviendo en México y su resignación por realizar reformas en su país sobre control de armas y tráfico de drogas, lo que nos afecta directamente; su participación en la operación Rápido y furioso; su pasividad sobre las reformas discriminatorias en Arizona, entre otras cosas, nos hace pensar que no mejorará la situación si es reelegido.

En contra parte, Mitt Romney representa a la clase política y empresarial más reaccionaria de los Estados Unidos. Y, aunque habló de la importancia de mejorar las relaciones con Latinoamérica y China, su posición, la de su partido y, en general, la que ha mantenido Estados Unidos desde los 20’s del siglo pasado, no es buscar la relación bilateral, sino la dominación e imposición de políticas económicas. Cuando habla de mejorar las relaciones con Latinoamérica, tenemos que temer que busque reforzar el dominio del mercado sobre el continente.

Sobre esta línea, nos debe de preocupar otra declaración que hizo en el debate sobre la importancia de aumentar el presupuesto de la Defensa. Esto lo vinculó, al final del debate, con una visión muy religiosa que realmente es una luz roja.

Retomando la doctrina del “Destino Manifiesto”, el candidato republicano dijo que cree que todos tenemos al mismo “Dios” y, por lo tanto, todos tenemos los mismos derechos y libertades. Según Romney, [Estados Unidos] tiene la obligación de velar porque esto se cumpla.

Los dejamos con este video de CNN sobre Romney y los latinos:

Por Julián González de León Heiblum (@JulianBuba)