La feliz pausa que el congreso norteamericano le dio a la Ley S.O.P.A. nos dejó a todos con un respiro a medias, entre aliviados e incrédulos. Posteriormente, el cierre por parte del FBI a páginas que amamos como Megaupload o Roja Directa, nos hizo sentir nuevamente el peso de la fiebre copyright sobre nuestros hombros de internautas.

Estas acciones no nos dejan de recordar el latente conflicto que se remonta al 2007 cuando ACTA, la madre de las leyes protectoras de las patentes –del “esto es sólo mío, voy a cobrarlo caro aunque pueda salvar a la humanidad”–, fue creada.

En octubre de ese año los Estados Unidos, la Unión Europea, Suiza y Japón, anunciaron que negociarían un nuevo tratado para la protección de la propiedad intelectual; este tratado se llamaría Acuerdo Comercial Anti-Falsificación o bien, ACTA. Posteriormente, Australia, Corea, Nueva Zelanda, Jordania, Marruecos, Singapur, los Emiratos Árabes Unidos, Canadá y México se unieron a las negociaciones. Nuestro país, afortunadamente se negó a firmarlo en octubre del año pasado. Sin embargo, no hemos de cantar victoria, pues luego de la propuesta de ley del senador Federico Döring que se acercaba a lo previsto en ACTA, sus partidarios han vuelto a sugerirla en el congreso nacional.

Hasta ahora 22 países han firmado este tratado internacional, incluyendo a Polonia que firmó este día. Hoy es una fecha decisiva para ACTA pues en Japón se celebró una reunión en la que se informa que la Unión Europea ha firmado el acuerdo, aún y cuando países como Holanda, Chipre, Eslovaquia, Estonia y Alemania no lo hayan aprobado aún.

Pero, ¿Por qué nos preocupa tanto ACTA? ¿Qué no ya había pasado lo peor?

A lo largo de la historia, las leyes que más desfavorecen al pueblo han sido aquellas que se han hecho con las puertas cerradas, las aprobadas en 8 minutos, las que misteriosamente aparecen en nuestros aparatos legislativos con firmas que vinieron de otra dimensión.

ACTA lleva muchos años cocinándose a puertas cerradas, y luego de tanto tiempo, el mundo sabe muy poco sobre ella. Nos alarma pensar que la mayor parte de la información que hemos obtenido al respecto surgió luego de que Wikileaks filtrara un documento de discusión en mayo del 2008.

De este tratado, sólo tenemos información a medias que por ejemplo, fue publicada en la página del Ministerio Japonés de Asuntos Exteriores, la cual pueden leer aquí si tienen el tiempo y la disposición.

Para los que no deseen invertir media tarde descifrando el texto completo, les traemos un pequeño resumen del tema. Los puntos tratados en ACTA son más o menos los siguientes:

*Se creará un aparato internacional que persiga la violación de los derechos de autor, sea cual sea la naturaleza del producto falsificado.

*Este aparato compartirá información internacional y comprometerá a cada país, aún pese a sus leyes internas, a seguir los protocolos de ACTA. También permitirá la creación de asistencia técnica que internacionalmente vigilará al mundo digital.

*Destruirá toda producción que viole los derechos del autor y no permitirá su paso, aun cuando sea de forma individual, entre aduanas.

*Solicitará a los Proveedores de Servicios de Internet (ISP) que vigilen las comunicaciones de sus usuarios. Los ISP no tendrán alternativa.

*Cada país deberá fijar las penas de sus infractores, estas pueden ir desde la cárcel hasta multas ejemplares (aquí un cercanía con la ley Döring)

*Modificará la noción de “uso justo” de material protegido por copyright (regularizará los materiales que se distribuyen con fines informativos, como demos, fragmentos de libros o artículos académicos, videos, etc.).

*Criminalizará el uso compartido de archivos en línea a través de protocolos Peer to Peer (Otra vez la similitud con la Ley Döring).

*Limitará el acceso a medicamentos de bajo costo en países en vías de desarrollo.

*Limitará el uso para los agricultores de semillas patentadas.

En pocas palabras, ACTA es un tratado que busca la defensa de los bienes económicos y no de las personas. A sabiendas de la hambruna en África, o no tan lejos, a sabiendas de la hambruna en la sierra Tarahumara, ¿Es sensato pensar en regular el uso de las semillas que utilizan los campesinos?

Sin duda esta es una muestra más de cómo el hombre se ha empeñado en construir leyes que defienden un progreso frívolo y deshumanizado; leyes que se alejan de las ideas que pretenden la igualdad, la plenitud de todos, y se hincan ante la defensa de los valores que permiten el enriquecimiento de unos cuantos.

Por si nuestro resumen no fue lo suficientemente claro, rescatamos el siguiente video que ha estado circulando por la red y que sin duda les ayudará a aclarar sus ideas al respecto:

Hasta el momento, México se ha negado a firmar ACTA a pesar de la presión de 22 países, incluyendo claro, a los EUA y la Unión Europea (que el día de hoy firmó el acuerdo, mismo que deberá ser ratificado por el parlamento europeo en los próximos meses) sin embargo, la oscura manipulación por parte de instituciones como el IMPI, sigue cabildeando ante nuestros legisladores, la adhesión de México a tal acuerdo, por lo que habremos de estar pendientes al respecto.

Sin duda, quedarse fuera de un tratado internacional de semejante magnitud puede representar un peligro económico importante para nuestro país, la importación de algunos medicamentos que ayudaban a la población nacional de bajos recursos puede verse truncada; y viendo el negro panorama que pinta un tratado escrito a puertas cerradas, no dudo que la presión extranjera se haga notar cerrando algunas puertas que nos permitían la exportación de ciertos productos.

Todo esto, está dicho como una especulación sin mayores fundamentos que la desconfianza, sin embargo, en este mundo al cual el capitalismo le ha resanado los desperfectos y le ha amputado los bordes, emparejándolo, no está de más dudar y mantenernos al pendiente.